La combinación entre la caída del consumo, el deterioro de la infraestructura vial y el incremento permanente de los costos operativos está llevando al transporte de cargas a una de las situaciones más complejas de los últimos años. Así lo describió Darío Loretto, integrante de la Cámara de Transporte de Tierra del Fuego y propietario de una importante empresa del sector, quien sostuvo que la actividad atraviesa una crisis que afecta directamente a toda la cadena comercial y productiva de la provincia.
En diálogo con Radio Provincia, Loretto señaló que el problema excede los indicadores oficiales de inflación y actividad económica, ya que existe una serie de costos ocultos que no son contemplados y que golpean de lleno a las empresas transportistas.
«El transporte hoy está en una crisis importante. Nosotros hablamos de una inflación oculta que tiene que ver con los camiones parados, con las roturas y con la falta de trabajo. Aunque el camión no se mueva sigue generando costos», explicó.
Según detalló, la actividad registró una caída de entre el 35% y el 40% en el volumen transportado durante el año, un escenario que impacta directamente sobre la rentabilidad de las empresas.
«El mayor problema hoy es que no hay tanta carga. Tener un camión detenido también es un costo porque hay que pagar salarios, seguros, impuestos y mantenimiento. Todo eso no aparece reflejado en los índices», remarcó.
El consumo, el factor que más cayó en Río Grande
Para Loretto, uno de los datos más preocupantes es la fuerte retracción del consumo en Tierra del Fuego, especialmente en Río Grande, situación que se refleja en la menor cantidad de camiones que ingresan con mercadería básica.
«Lo que más fuerte cayó fue el consumo. Ya no entra la misma cantidad de camiones con perecederos, frutas, verduras y alimentos que ingresaban antes», afirmó.
La reducción de cargas destinadas a supermercados y comercios constituye, según el empresario, uno de los indicadores más claros de la desaceleración económica que atraviesa la provincia.
La situación adquiere especial relevancia porque el movimiento de alimentos suele ser uno de los segmentos más estables dentro del transporte de cargas. Sin embargo, actualmente también muestra señales de retroceso.
Combustible, peajes y rutas destruidas
A la caída de la demanda se suman los crecientes costos operativos que enfrentan las empresas.
Loretto precisó que el gasoil acumuló un incremento del 43% durante el año y representa cerca del 40% de los costos totales del transporte.
A ello se agregan los aumentos en los peajes, que según indicó registraron subas del 77% en lo que va de 2026, además de los mayores gastos derivados del deterioro de las rutas nacionales.
En ese contexto, cuestionó especialmente el estado de la Ruta Nacional 151, eje estratégico para el transporte vinculado a la actividad petrolera.
«La 151 es intransitable. Es una ruta fundamental porque atraviesa uno de los corredores petroleros más importantes del país y, sin embargo, su estado es lamentable», sostuvo.
También describió un panorama crítico para los caminos patagónicos utilizados por las cargas que viajan hacia Tierra del Fuego.
«Desde Comodoro Rivadavia hacia el sur las rutas están destruidas. Muchas veces hay que circular por la banquina para evitar los pozos. Siempre hay problemas, siempre aparecen roturas», señaló.
Competencia desleal y menor rentabilidad
Otro aspecto que preocupa al sector es la creciente competencia por un mercado cada vez más reducido.
Según explicó, la caída de la actividad está generando que muchas empresas acepten tarifas por debajo de sus costos operativos con el objetivo de mantener cierto nivel de movimiento.
«Muchos trabajan por debajo del costo porque necesitan sostenerse. Eso termina arrastrando los precios de todo el mercado y afecta a quienes intentan mantener una estructura formal», advirtió.
Además, alertó sobre la proliferación de esquemas laborales irregulares que generan una competencia desigual entre empresas.
Un horizonte incierto
El dirigente transportista aseguró que el escenario para los próximos meses no permite vislumbrar una recuperación significativa.
«Va a estar muy compleja la situación. En el transporte se perdieron más de 7.000 puestos de trabajo durante este año y muchas empresas están evaluando parar camiones porque no tienen carga suficiente para sostenerlos en movimiento», expresó.
La preocupación es compartida por gran parte del sector, que ve cómo la caída del consumo se traduce directamente en menos viajes y menor actividad económica.
«El camión hace dinero cuando está en movimiento. Cuando está parado sigue generando costos. Hoy ese es el gran problema del transporte», concluyó Loretto.
La advertencia de los transportistas funciona también como un termómetro de la economía fueguina. Menos camiones ingresando con alimentos y productos de consumo masivo implican menor movimiento comercial, una señal que en Río Grande ya comienza a sentirse tanto en las empresas logísticas como en los comercios y supermercados de la ciudad.
Fuente: Resumen Económico, Radio Provincia.
