Nota de Opinión: Del «rostro del caos» a los 21 millones de pobres: cuando la realidad le gana al relato

Rio Grande 08/11/2026.-Por Armando Cabral Hay momentos en la historia política y social de un país en los que el desfasaje entre el relato oficial y la vida cotidiana de los ciudadanos se vuelve tan abismal que ya resulta imposible disimularlo. Mientras el presidente Javier Milei proclama desde escenarios afines —como su reciente paso por La Rural— el supuesto «éxito» y la infalibilidad de su plan económico, los informes técnicos lapidarios, como el de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), confirman una postal lacerante: 21,2 millones de pobres en la Argentina.

Este contraste no es casualidad, ni un accidente meteorológico de la economía. Es el resultado de un proceso largamente advertido que, sin embargo, encontró en los grandes medios de comunicación de la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y en gran parte de los multimedios y terminales provinciales una gigantesca máquina de aturdimiento, minimización y complicidad por omisión.

El periodismo de CABA y la hegemonía del blindaje

Durante años, los grandes canales de televisión, radios y portales porteños —con una injerencia e hiperconcentración que colonizan la agenda del interior federal— optaron por construir un blindaje mediático en torno a la figura de Milei. En una primera etapa, cuando personajes como el actual mandatario irrumpieron en la escena pública promoviendo la antipolítica, los estudios de televisión los convirtieron en un producto de consumo masivo, celebrando su histrionismo bajo el falso rótulo de «frescura» o «rebeldía».

Ya en funciones de gobierno, ese mismo centralismo porteño redujo el padecimiento social a una mera «variable de ajuste necesaria» o a un daño colateral e invisible. Los centros de poder mediático de la Capital priorizan la cotización de los bonos, el riesgo país o el superávit financiero como los únicos barómetros válidos de la realidad, ignorando olímpicamente que detrás de cada punto de ajuste hay almacenes que cierran, familias que caen bajo la línea de indigencia y provincias enteras —como Tierra del Fuego— golpeadas por la recesión, la pérdida de empleo industrial y la apertura indiscriminada de importaciones.

El rol de los medios locales: la peligrosa complicidad del silencio

Pero el blindaje no se agota en la CABA. Gran parte de los medios locales en las provincias, muchas veces condicionados por la pauta oficial o atados a lógicas de supervivencia económica, también han jugado un rol funcional a esta dinámica de anestesia social. Prefieren mirar hacia el costado, replicar acríticamente los argumentarios que llegan desde el puerto o minimizar el impacto de las medidas nacionales en el tejido productivo regional.

Ese silencio cómplice busca instalar un relato único: el de la «inevitabilidad». Se nos repite hasta el hartazgo que el sufrimiento actual es el único pasaje obligatorio hacia un futuro luminoso que, para millones de argentinos, nunca llega. La pobreza estructural que hoy arroja cifras escalofriantes no es nombrada por su nombre; se la disfraza con eufemismos tecnocráticos para no incomodar al poder central.

Aquellas advertencias que el tiempo validó

Ya el 30 de mayo de 2022, desde este mismo espacio en [La Licuadora TDF](https://www.lalicuadoratdf.com.ar/2022/05/milei-el rostro-y-la-actitud-del-caos/), señalábamos con claridad meridiana que Milei representaba «el rostro y la actitud del caos». En aquel entonces, advertíamos sobre los peligros de encumbrar a un personaje mesiánico que basaba su prédica en la demolición de los acuerdos democráticos básicos y en la crueldad como método de gestión económica.

No se trataba de hacer futurología, sino de leer con rigor los antecedentes ideológicos y las consecuencias lógicas de un programa de desguace del Estado. Nueve meses después de asumido el Gobierno —y sostenido en el tiempo hasta este presente—, la evolución de los acontecimientos confirmó que aquellas advertencias no eran especulaciones pesimistas, sino la constatación anticipada de una crisis social profunda que hoy golpea a más de 21 millones de compatriotas.

La hora de romper el cerco

El discurso del éxito económico en medio de una catástrofe social solo se sostiene mediante el silenciamiento de las mayorías empobrecidas. La Argentina real no es la que aplaude en los recintos blindados de la CABA, sino la que sufre el peso de tarifas imposibles, la caída del consumo y la desesperanza.

Frente al cerco informativo y a la complicidad de los que prefieren callar para especular, el ejercicio de un periodismo comprometido con la verdad material de los hechos sigue siendo el primer acto de resistencia. Los datos de la Universidad Torcuato Di Tella no hacen más que ponerle números definitivos a lo que venimos denunciando desde el primer día: cuando el ajuste se convierte en crueldad y el relato en dogma, el único destino inevitable es el empobrecimiento de la patria.

Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar

loading...