El episodio en Ushuaia
- El VS Promise cargó crudo en la monoboya de Cullen, bajo jurisdicción provincial, y luego amarró en Ushuaia para aprovisionarse.
- Coto sostiene que no hubo violación de la Ley Gaucho Rivero porque el buque no provenía de la Cuenca Malvinas.
- El senador ironizó en redes sociales sobre el “repudio” provincial, acompañando documentación que demostraría la autorización previa.
La contradicción nacional
Mientras se acusa a Tierra del Fuego de incoherencia, el gobierno nacional mantiene acuerdos estratégicos con Estados Unidos y el Reino Unido, países directamente vinculados a la ocupación de las Islas Malvinas.
- Puerto intervenido: La administración nacional controla el puerto de Ushuaia, limitando la capacidad provincial de impedir operaciones.
- Entrega de recursos: La flexibilización de la Ley de Glaciares, la apertura indiscriminada a capitales extranjeros y la desindustrialización en la isla muestran un patrón de entrega que excede el caso puntual del buque.
- Silencio oficial: El vocero presidencial no se pronunció sobre el amarre, reforzando la percepción de que la soberanía se reduce a un recurso discursivo.
Una causa usada como bandera vacía
La Libertad Avanza acusa al gobierno provincial de “uso político” de la Causa Malvinas, pero omite que el propio oficialismo nacional convierte la soberanía en un eslogan vacío, incompatible con sus decisiones de apertura a intereses británicos y estadounidenses. La contradicción no está en Ushuaia, sino en Buenos Aires: se repudia un barco mientras se consolidan relaciones carnales con quienes ocupan las islas.

Esta nota pone en evidencia que el verdadero problema no es el “repudio provincial”, sino la política de entrega que se está consolidando desde el gobierno nacional.
