Esto que es tomado como una genialidad por la capacidad para hablar sin decir nada, es una herramienta habitual en gran parte de la dirigencia política. Y cada dia se ve mas, referentes que pasan horas frente a micrófonos, sin decir nada nuevo, ni un aporte, ni una idea, un proyecto factible. En nuestra provincia es muy notorio que alguien se tome mas de 40 minutos para no decir nada o decir lo mismo que decía hace 25 años. la sociedad debe estar atenta y recuperar la memoria urgente para evitar nuevos desencantos.
El método de “no decir nada”
- Hablar para llenar tiempo: discursos largos que repiten consignas sin contenido técnico.
- Apelar al humor o la emoción: se busca empatía inmediata, pero se evita la profundidad.
- Ocultar la gestión: la falta de datos concretos sobre políticas públicas se disfraza con frases generales.
- Desinformación ciudadana: la gente recibe relatos vacíos en lugar de información chequeable.
- Debilidad institucional: la transparencia y la rendición de cuentas se diluyen.
- Normalización del vacío: se instala la idea de que la política es espectáculo y no gestión.
La ausencia de Melella en actos como el 9 de julio, el aniversario de Río Grande y la Fiesta del Invierno, sumada a la falta de información oficial sobre su agenda, muestra cómo el “método Lizy Tagliani” se traduce en política: mucho ruido, poca claridad, y un misterio donde debería haber transparencia garantizada por la Ley 27.275.
En conclusión: lo que en el humor es un recurso simpático, en la política se convierte en una tragedia institucional. El “método Lizy Tagliani” aplicado a la dirigencia argentina revela la caída de la calidad intelectual y la sustitución del debate por el espectáculo, dejando a la ciudadanía sin respuestas en un momento de crisis.
Arriba tres ejemplos del humos de Lizy Tagliani que en la política se ha convertido en una realidad dolorosa.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
