La profunda retracción del mercado interno sigue dejando huellas en uno de los sectores más sensibles de la economía argentina. La combinación de una fuerte caída del consumo, el avance de los productos importados y la acumulación de mercadería sin vender volvió a impactar sobre el entramado industrial de Tierra del Fuego, una provincia cuya actividad productiva depende en gran medida de la fabricación de electrodomésticos y tecnología.
Durante los últimos meses, las empresas del polo industrial fueguino enfrentaron un escenario cada vez más complejo. La baja demanda de bienes durables redujo significativamente el ritmo de producción y obligó a muchas compañías a replantear estrategias para evitar un deterioro aún mayor de sus números. En ese contexto, comenzaron a multiplicarse las suspensiones, los retiros voluntarios y los adelantos de vacaciones para reducir costos operativos.
BGH, EL GIGANTE ARGENTINO QUE PARALIZARÁ SU PRODUCCIÓN
La situación sumó un nuevo capítulo luego de que BGH, una de las firmas más importantes del sector electrónico nacional, confirmara la paralización temporal de las actividades en su planta de Río Grande. La medida tendrá una duración inicial de diez días hábiles y afectará tanto a trabajadores directos como a toda la red de servicios que gira alrededor de la actividad fabril.

Según trascendió desde el sector industrial, la decisión responde principalmente a la necesidad de reducir el stock acumulado en depósitos y adecuar la producción a una demanda que continúa mostrando niveles históricamente bajos. La empresa enfrenta un escenario marcado por la desaceleración de las ventas y la dificultad para colocar productos en los canales comerciales.
El freno productivo alcanza de manera directa a unos 600 operarios de planta, aunque el número total de afectados ronda los 1.000 puestos de trabajo si se consideran los empleos indirectos vinculados al transporte, la logística, el empaque y otros servicios que dependen del funcionamiento de la fábrica.

La noticia generó preocupación entre los trabajadores y también en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que inició conversaciones con la empresa para monitorear la situación y evitar que el parate se extienda más allá de lo previsto.
Desde el gremio señalaron que el principal objetivo es garantizar que los empleados continúen percibiendo el 100% de sus salarios durante el período de suspensión. Además, buscan obtener precisiones sobre el panorama para los próximos meses, en medio de una coyuntura que todavía no muestra señales claras de recuperación.
La incertidumbre crece porque la crisis no responde a un problema puntual de una empresa, sino a factores estructurales que afectan a todo el sector. La pérdida del poder adquisitivo de los consumidores redujo las ventas de televisores, celulares, equipos de aire acondicionado y otros productos tecnológicos, mientras que la apertura de importaciones incrementó la competencia de artículos terminados provenientes del exterior.
UN SECTOR QUE MUESTRA SEÑALES DE AGOTAMIENTO
Los indicadores de actividad reflejan con claridad la magnitud del problema. Datos vinculados al consumo energético industrial muestran que el uso de electricidad en las plantas fabriles de Tierra del Fuego cayó cerca de un 27% en comparación con el año anterior, alcanzando niveles que no se registraban desde hace más de una década.
Para empresarios y dirigentes sindicales, este dato representa una evidencia concreta de la desaceleración productiva que atraviesa la provincia. Menos consumo de energía implica menos líneas de producción en funcionamiento, menor cantidad de turnos y una reducción general de la actividad industrial.
En ese marco, la situación de BGH aparece como un síntoma de una problemática más amplia que afecta a toda la cadena electrónica fueguina. Varias compañías del sector vienen aplicando medidas similares para enfrentar la caída de ventas y el exceso de stock acumulado en los depósitos.
Mientras continúan las negociaciones entre la empresa y los representantes de los trabajadores, la preocupación crece en Río Grande, donde la industria sigue siendo uno de los principales motores económicos. La expectativa ahora está puesta en una eventual recuperación del consumo que permita reactivar la producción y evitar que las suspensiones temporales se transformen en medidas de mayor alcance.
Fuente ADN Sur


