Hugo Chávez tiene debilidad por las mujeres argentinas y sus conocidos acercamientos con algunas políticas locales son harto conocidos. Eso sí, cuando alguna le agota la paciencia la devuelve a Buenos Aires. Eso ocurrió cuando hace casi dos años le solicitó al Presidente Néstor Kirchner que no acreeditara como embajadora argentina en Caracas a Nilda Garré, con la cual Chávez comenzó a tener diferencias de matices sobre la vida y el canto. El Presidente argentino aceptó la solicitud y el cargo diplomático fue a pedir de Chávez. Aunque Kirchner no se llevaba bien con la ex azafata Alicia Castro, le envió el pliego a Caracas donde penetró como un tubo.
Hoy, la señora Castro es conocida en Venezuela como «la primera dama».
Atenta a esta circunstancia, la Interventora de Canal 7 Rosario Lufrano se procuró entrevistar para la emisora oficial al presidente venezolano.
Eso sí, para el encuentro la bella locutora se produjo como si fuera a la ceremonia de la entrega de los Oscar. Hubo modisto, maquillador y peinador que dejaron a la Lufrano mucho más espectacular que cuando se la veía felíz y acurrucadita junto al entonces juez Daniel Llermanos.
A propósito de Llermanos, se dice en los pasillos de Canal 7 que antes del incidente de los traslados de los restos de Perón a San Vicente, el abogado de los camioneros era asesor jurídico del canal del Estado. Por eso los camioneros, en sorna, le dicen a Maddona Quiroz (defendido por Llermanos)… «el cuñado de la televisión pública».
Volvamos al encuentro de Lufrano y Chávez. La entrevista periodística fue de la mediocridad y aburrimiento característicos de estos casos. Pero el encuentro personal parece haber sido todo un éxito para la Interventora de Canal 7.
Es que Chávez es bocón por naturaleza y habla de más hasta por los codos. Y no respeta la regla de caballerosidad que hace que un hombre no comente en público su posible vínculo con otra mujer.
Así fue que una fuente oficial comentó a Tribuna de periodistas que el Presidente venezolano le refirió su encuentro con Lufrano y pidió referencias de ella. Según sus dichos, Chávez la habría invitado a pasar unos días en playas bolivarianas.
En ese tono jovial y de impunidad grosera con que habla en público lo hace también en privado. Así fue que terminó el comentario con un funcionario de la cancillería argentina manifestando lo siguiente: «…me parece que te mando de vuelta a la (Alicia) Castro y me quedo con esta chica» dijo en referencia a Rosario Lufrano.
Un romance con tintes bolivarianos nadie sabe si haría mas prósperas las relaciones en el MERCOSUR, pero quizás ayude a evitar las guarangadas vestidas de política internacional como las protagonizadas el viernes 9 en el Estadio de Ferro.
Carlos Forte
Buenos Aires – Argentina
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