La carne aumentó 15% y presiona sobre la inflación

También subieron los 12 cortes populares cuyo precio había sido acordado con el Gobierno A pesar del cierre parcial de las exportaciones y de la lista de precios máximos que rige para la hacienda en el Mercado de Liniers, el precio de la carne al consumidor aumentó en los últimos diez días al menos un 15 por ciento. El dato, que para muchos ya era evidente, fue confirmado ayer por la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal, que agrupa a unos 5500 locales del ramo. En esos comercios, según anunciaron en la misma entidad, ni siquiera se conseguirán los precios de los 12 cortes populares acordados con el Gobierno el año pasado. «Estos aumentos significan ya un 0,5% de inflación para marzo», dijo Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor (CEC).

«Tenemos que decir la verdad: hace 15 días que anunciamos estos aumentos, que venían siendo de uno o dos centavos por día. Pero ahora reventó el escenario, los precios se fueron a las nubes», dijo Alberto Williams, vicepresidente de la entidad que agrupa a los propietarios de carnicerías. Una recorrida de LA NACION por varios locales comerciales dio cuenta de las subas, atribuidas al aumento del valor de la hacienda en pie. Productores y frigoríficos estarían sorteando los precios máximos impuestos en noviembre último por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

En la carnicería Covadonga, en Juncal y Rodríguez Peña, el carnicero Antonio Azuaga debió escuchar con resignación las quejas de algunos de sus clientes. «La carne aumentó hoy un 18%, y no crea que esto me alegra», dijo Azuaga. Comentó, asimismo, que esa noticia coincide con la del aumento del alquiler de su local. Es que los carniceros no sólo acusan la suba del precio del ganado; también se quejan de los incrementos de otros insumos, como la electricidad. En el sur de la ciudad, el dueño de un pequeño mercado de San Telmo mantenía con sus compradores diálogos similares. Según su testimonio, hace quince días que se vienen registrando progresivos aumentos.

Williams puso el grito en el cielo cuando sus representados le confirmaron que la mercadería recibida ayer había llegado con aumentos de entre 70 y 80 centavos por kilo por encima de los valores registrados el viernes. «Y el pronóstico es muy feo; los precios están como en una estampida», avisó. Por hacer este tipo de declaraciones, el empresario se está convirtiendo en una figura incómoda tanto para el Gobierno como para representantes de los demás actores de la cadena de producción y comercialización de la carne.

Es que el tema de la carne -que tiene una ponderación del 4,5% en el índice de precios al consumidor (IPC)- se ha convertido en tabú. Son pocos los que se animaban a hablar abiertamente del asunto, y los que sí lo hicieron pidieron no identificarse. Por ejemplo, en los supermercados -uno de los sectores más vigilados por Moreno- dijeron no tener novedades.

Los productores dicen que los carniceros no bajaron los precios cuando en marzo de 2006 se cerraron las exportaciones y el valor de la hacienda en pie cayó cerca del 30%. «A mi me extraña que los que no bajaron su precio en un momento hoy digan que tienen que subirlo», afirmó el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens. El dirigente espera que, en el contexto de la mesa de diálogo que el Gobierno lleva adelante con las entidades del campo, se aborde en los próximos días la situación de la ganadería. En la Secretaría de Agricultura confirmaron que se está trabajando en el ordenamiento del mercado de la carne.

«Respecto de marzo del año pasado, hay un escenario diferente. La exportación ya no es un factor de presión -se está trabajando a un 20% de la capacidad y haciendo sólo cuota Hilton y lo que se envía a Chile-, y hoy por hoy es el público el que está avalando los aumentos de la carne. Puede sonar utópico, pero si a mí me traen un producto que no puedo vender, lo devuelvo, pero no es lo que está sucediendo», afirmó Gustavo Valsangiacomo, presidente de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica). Mientras la producción de carne se mantiene estable e incluso supo retroceder, el consumo per cápita anual, que fue de 61 kilos en 2005, llegó en 2006 a 64 kilos.

Por el final de las vacaciones, marzo siempre fue un mes de mayor demanda. Pero a esto se sumó una mayor restricción de la oferta -ya escasa- por el paro del transporte cerealero, que impidió también la circulación de la hacienda y varios días de lluvia. Para Valsangiacomo, la situación podría normalizarse en dos o tres meses, cuando ingrese en el mercado la hacienda engordada en los feed lots con el maíz subsidiado.

LA NACION intentó nuevamente comunicarse con el secretario Moreno, pero -como es habitual- el funcionario no atendió la consulta periodística.

Por José Crettaz
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de Bartolomé de Vedia Olivera y Rafael Mathus Ruiz

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