Hacernos fuertes en valores éticos

(Escribe: Juan Pipo Rodríguez) Para descalificar las versiones sobre la posible candidatura de un dirigente político al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Ministro del Interior dijo que parece que “a todos les queda bien cualquier colectivo”. En mi opinión personal y sin la más mínima intención de condicionar al partido radical ni al sector del que formo parte, y para referirme a lo que políticamente sucede en la provincia, yo diría que al radicalismo no le queda bien cualquier colectivo, ni siquiera el que propone el oficialismo provincial. Nosotros no estamos dispuestos a sumarnos a ningún tipo de concertación que, en realidad, sea una simple alianza electoral.

Los radicales sabemos bien qué es eso de formar alianzas a plazo fijo y no estamos dispuestos a volver a tropezar con la misma piedra.
Lo sabemos a nivel nacional y a nivel provincial. Al país le fue mal con De la Rúa y Chacho Alvarez y a la provincia con Colazo, el FUP y su continuidad en el tiempo. Por eso, asumo esta autocrítica y digo que el radicalismo -como decía Irigoyen- no se va a prender en contubernios ni en arreglos de toma y daca por cargos, con quienes están desesperados por mantenerse en el poder.
Creo que los radicales tenemos que reconstruir y hacernos fuertes en nuestros valores éticos y participar en los acuerdos de gobernabilidad para el cambio. No podemos estar dispuestos a prestarnos al armado de coaliciones para ganar o retener el poder, sólo nos seduce integrar coaliciones de gobierno que le impriman a la provincia un rumbo distinto.
No puede ser que nos digan que la economía de la provincia está bien cuando hay déficit operativo y no le giran a los municipios los fondos que por ley le corresponden. Si esto pasa es por dos posibles razones: porque la plata no alcanza o porque pretenden volver a instalar la política del apriete. Cualquiera de estas dos opciones son inconcebibles y nosotros lo vamos a denunciar.
A los radicales y a la mayoría de los fueguinos no nos compra la chequera presidencial ni con los endosos del gobierno de la provincia. Tenemos un piso del 25% de los votos que nos transforman en protagonistas directos de las próximas elecciones y no lo vamos a rifar asociándonos para el fracaso o para que nada cambie.
Nosotros tenemos una vocación integradora. Y esto es muy distinto a tener una vocación hegemónica. Los radicales y la gente de bien que todavía mira con cierta esperanza a la política, no nos dedicamos a acentuar las diferencias ni a agudizar las crisis del resto de los partidos para obtener réditos inmediatos. Eso, para nosotros, es pan para hoy y hambre para mañana. Esa actitud genera enemigos en vez de adversarios, dañando a la democracia.
Tierra del Fuego merece un gobierno de UNION provincial. Una UNION que debe ser programática y desplegada en base a una estrategia de acción que se fije por consenso y atendiendo primariamente a las necesidades de la gente, antes que las de los políticos y los partidos. Entiendo que esta debe ser la postura básica de un radicalismo que debe mantenerse atento a las maniobras y operaciones políticas que surcan la provincia para contemplar posibles acuerdos que no sean meramente electorales.

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