La Cámara de Diputados aprobó la semana pasada el proyecto oficialista de normalización del PAMI. En la versión original se había definido que el organismo tendría cinco directores, pero el oficialismo decidió modificar el número de miembros a ocho. Cuatro del Estado, dos de los jubilados y dos de los trabajadores activos. De esos dos, la CTA pretendía un asiento pero la CGT resistía esa idea. Finalmente, el oficialismo definió que esos asientos serán designados por el Ejecutivo.
Tanto el ARI, en las voces de Fabiana Ríos y María América González, como Claudio Lozano y otros miembros de la oposición fueron en contra del proyecto del oficialismo, porque es una «estatización» del PAMI, ya que queda en manos del Ejecutivo el poder de decisión del Directorio.
La discusión del proyecto se demoró en las comisiones por una interna en el seno del oficialismo: Héctor Recalde, mano derecha de Hugo Moyano, quería que la iniciativa dijera que los dos representantes de los activos debían ser de la central de trabajadores con personería gremial. La única es la CGT.
Edgardo Depetri, también del oficialismo pero proveniente de la CTA, pretendía que dijera «personería jurídica», lo cual incluía a la central de Víctor De Gennaro y Hugo Yasky.
De esta última manera había quedado el dictamen y con esas características fue despachado para ser votado en la sesión. Pero a último momento, la diputada Graciela Rosso, miembro informante por el oficialismo, propuso en el recinto de sesiones un cambio: definió que la forma de elección de los trabajadores activos sería decidida por reglamento, es decir, lo dejó en manos de Kirchner.
Fue ahí que el arista Leonardo Gorbacz intervino: “quiero solicitar una aclaración a la miembro informante respecto de las razones de la modificación vinculada con la representación de los trabajadores activos”.
A lo que Rosso contestó: “es una decisión política de nuestro bloque de proponer esa modificación. Será el Poder Ejecutivo el que realice la designación de acuerdo con el reglamento”.
Entonces, Gorbacz agregó que: “está claro que tienen la posibilidad de proponer las modificaciones que se les ocurran, pero entiendo que en el Parlamento hay que señalar como mínimo los fundamentos de lo que se propone o decide. De todos modos, es una pregunta cuya respuesta de alguna manera todos conocemos. Quiero dejar aclarado que no nos parece adecuada esta modificación, porque deja al Poder Ejecutivo la facultad de decidir quiénes son más representantes de los trabajadores que otros”.
Ya entrada la madrugada y a la salida del palacio legislativo, una importante diputada del oficialismo no tuvo reparos en acercarse a Gorbacz y hacerle conocer el malestar que habían causado sus preguntas.
