«El fútbol de Tierra del Fuego se volvió a poner de pie». (Carlos Hernández a Clarín.com)
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Por Andrés Cao, de la Redacción de Clarín.com
acao@clarin.com
Cuando una historia futbolera conmueve y apasiona generalmente es porque entre otras cosas refleja el sacrificio, esmero, dedicación, constancia y mucho, pero mucho, trabajo desinteresado. A 2889 kilómetros de Capital Federal, desde el frío duro de Río Grande, en Tierra del Fuego, surgió un caso tan meritorio como simpático. Hay un club que se llama Real Madrid, pero no es el poderoso equipo español. Con el mismo nombre, en la ciudad fueguina y autodenominados xeneixes (sí, con doble «x»), nació el 11 de diciembre de 1989, de la mano de un tal Carlos Hernández. El próximo 21 de enero, el Merengue del Sur alcanzará la cúspide futbolística de sus 17 años de vida cuando debute en el Torneo Argentino C, campeonato organizado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), como visitante de Sportivo Santa Cruz y por la Zona 34 (la completan Boxing Club y Lago Argentino).
Hernández, El Tano a secas, fundador del club y a la vez técnico del equipo, mantuvo una larga conversación con Clarín.com en la que contó detalles y sensaciones que formaron parte de un recorrido que los llevó a logros y horizontes impensados. «Es un halago muy grande que esta posibilidad nos haya tocado a nosotros y que el fútbol de la provincia se ponga de pie», se emociona, lógicamente, el padre de la criatura. Y recuerda el inicio: «Real Madrid nace más que nada por la historia de mis hijos. Cuando llegamos a esta bendita tierra de Río Grande, que nos dio todo, no había muchos lugares de esparcimiento ni gente que se dedicara a trabajar con los chicos. Decidí armar una agrupación con una categoría de fútbol. Y con ellos empezamos a transitar esto que después se agrandó, tomó importancia en la ciudad y ganó un pequeño espacio que hoy nos lleva a representar a Tierra del Fuego en el fútbol de AFA».
Las razones por las cuales la elección del nombre culminó en «Real Madrid» son prácticamente obvias, pero vale conocer la cuestión desde las palabras del mismísimo creador. «En aquella época se jugaba muy bien al fútbol. Yo soy hincha fanático de Boca y acá estaba Boca de Río Grande. Me encantaba cómo jugaba el Real Madrid. Era una belleza. Entonces combiné el gusto en el exterior con el fanatismo nacional que todos tenemos y ya que no le pude poner Boca le puse los colores de la camiseta», rememora El Tano, con un tono tranquilo y de buen tipo que al transcurrir la nota se convierte en marca registrada de su forma de hablar.
Pero no fue fácil el camino hacia lo que hoy aparece desde los propios protagonistas como algo insospechado. Entrenamientos a temperaturas bajo cero, falta de patrocinadores e infinitos esfuerzos siempre en inferioridad de condiciones. Uno de los tantos obstáculos: el constante cambio del fútbol 5 y las prácticas en gimnasios a la cancha de once. Una adaptación que, según Hernández, fue complicada: «El torneo arrancó a fines de octubre. Nosotros salíamos del fútbol de salón así que tuvimos esa contra muy grande en los primeros partidos. Los jugadores llegaban muy cansados de jugar el torneo durante el año, que es lo máximo que se juega acá. Son siete meses adentro de los gimnasios. La preparación es muy dura y difícil. Llegamos un poco saturados a los primeros tres o cuatro partidos hasta que entendieron que era otra cosa y debían poner una cuota más de sacrificio a la que estaban acostumbrados. Gracias al esfuerzo de ellos, que le pusieron muchísima pila y empeño, se trabajó muy duro, fuimos mejorando partido a partido, tomamos confianza, los resultados ayudaron mucho, nos soltamos y terminamos las últimas tres fechas a un nivel, para nuestra zona, bastante aceptable».
El Tano es consciente de que cualquier ayuda que pueda destinar un sponsor en este momento valdría oro para el Real Madrid fueguino. Y reclama lo que cree justo. «Acá aportan mucho para el fútbol de salón porque el de cancha grande no demostraba con hechos que podía crecer un poco. Hoy estamos poniéndonos de pie. Y necesitamos no sólo del dirigente, sino también de los clubes, del gobierno, de la Municipalidad, de los políticos que tanto hablan de apoyar y contener a la juventud. Hoy es el punto de inflexión para que todos den una mano. Hasta el vecino», pide, casi suplica, enérgico.
La charla enseguida retoma los hilos futbolísticos y los temas a tocar refieren exclusivamente al Argentino C. Primero, vale saber el impacto social que causó este fenómeno. «Acá es un poco atípico porque esta es una época en la que todos se van de vacaciones, pero ya se empezó a sentir el gustito. El fútbol es pasión de multitudes y esa es una frase muy bien aplicada. La gente ya lo está empezando a palpitar. Los chiquitos, los grandes, los dirigentes. Todos. Se dieron cuenta de que es una realidad. Porque muchas veces se intentó rearmar la liga y se tropezaba con algún problema. Recién ahora, una vez que se logró el campeonato y confirmamos la participación, fue que el fútbol empezó de vuelta a meterse en los pasillos, en el café, en la calle, en la gente. Y todos están un poquito convulsionados, pero sabemos y somos realistas de que lo nuestro es hacer experiencia y empezar a achicar la brecha que existe con las demás provincias, que nos tienen muchísimos años de ventaja», explica el conductor de un proyecto que ya se convirtió en realidad.
En lo que concierne netamente a la pelotita, Hernández deja entrever la lógica ilusión que lo invade, pero rápidamente transmite mucha cautela. Prudencia al máximo. «Vamos a querer ganar a toda costa, más allá de que no conozcamos nada, que seamos nuevos y un poco La Cenicienta del torneo. Vamos con las mejores expectativas, a dejar la vida en cada pelota. Conociendo nuestra realidad, pero también sabiendo que jugaremos en ciudades con historia, que conocen mucho de los torneos del interior. Trataremos de hacer un papel lo más digno posible y dejar lo que se pueda en la cancha. Nos va a cambiar la vida por completo porque mostrarse y salir para nosotros es muy importante. Renace el fútbol de Tierra del Fuego», se enorgullece.
Por el momento, la preparación la están realizando con un plantel reducido, cuenta El Tano: «Ni eso pudimos diagramar, porque este es un fútbol muy amateur. Nosotros no podemos exigirles a los chicos que vengan a entrenar. Ya tenían diagramadas sus vacaciones. Hay muchísima juventud, prácticamente no hay gente grande. El plantel ronda entre los 17 y 23 años. Hay dos chicos de 25 y uno de 30. Estamos trabajando con doce jugadores. El resto se irá sumando en el transcurso de las próximas semanas. Así que es todo muy sacrificado, muy duro, porque en 20 días no vamos a poder armar casi nada. Pero valdrá la experiencia», expresa, con un dejo de resignación que enseguida pasa de largo para darle paso, una vez más, al sueño de dar el golpe. «No vamos a pasear», aclara, desafiante. El optimismo está. Y no es para menos.
