«Nos llevamos la promesa del Presidente de que fomentará el diálogo de De Vido con nosotros», dijo a LA NACION uno de los ideólogos del Moreno, que fue subsecretario de Combustibles en el gobierno de Raúl Alfonsín, Gustavo Callejas, quien siguió la reunión de Kirchner, De Vido y Solanas desde un salón contiguo de la Casa de Gobierno. Sin embargo, Callejas no confía demasiado en las perspectivas de progreso del proyecto: «Yo quiero ser optimista, pero tengo derecho a dudar por todo lo que hizo Kirchner hasta ahora. En el Moreno hemos dicho que en materia energética ha sido peor que [Carlos] Menem y [Domingo] Cavallo».
Funcionarios de la Casa Rosada tampoco vaticinan demasiado éxito a la iniciativa, sino que se muestran más interesados en otra opción: que empresarios nacionales compren acciones de YPF, la filial argentina de la española Repsol YPF. El presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau, reconoció este año que estaba dispuesto a sacar a la Bolsa de Buenos Aires una parte minoritaria de YPF. Si se concreta esa oferta pública de valores, hombres de negocios como Alejandro Bulgheroni o Marcelo Mindlin o incluso el propio Estado podrían adquirir una participación.
El Moreno, en cambio, propone la transferencia a Enarsa de áreas otorgadas en concesión en condiciones supuestamente irregulares, lo que disminuiría el valor de YPF y facilitaría su recompra por parte de la empresa estatal. También sugiere la derogación de la desregulación petrolera que dispuso el gobierno de Menem, la auditoría de las reservas existentes -como está haciendo Morales-, la suspensión de las exportaciones ante la escasez energética y la eliminación de los beneficios impositivos a las petroleras privadas.
Solanas había pedido una audiencia a Kirchner al comienzo de su gobierno, hace tres años, pero lo derivaron con el secretario de Energía, Daniel Cameron. Esta vez logró verlo gracias a la gestión de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
