Padres fumadores, hijos en peligro

El daño ocasionado por las madres fumadoras puede ser peor. Los padres que fuman cerca de sus hijos pueden causarles graves daños, según confirma un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores austriacos.

En la investigación, los niños que estaban expuestos al humo de cigarrillos tenían en el torrente sanguíneo niveles muy elevados de determinadas sustancias químicas potencialmente peligrosas.

Cigarrillo en un cenicero.
El humo contribuye a restringir la actividad de un ácido clave.
Los científicos, de la Universidad de Viena, tomaron muestras de sangre y de orina a 158 niños de tres a 15 años de edad.

Su objetivo era calcular los niveles de la sustancia 8-epi-PGF2alfa, un isoprostano que se forma cuando otras sustancias, llamadas «radicales libres», entran en contacto con el ácido araquidónico.

Vulnerabilidad

Este ácido, una de las sustancias clave del cuerpo, controla la apertura y la obstrucción de los vasos sanguíneos y evita que se formen coágulos de sangre.

Si la actividad del ácido se restringe, se puede obstaculizar el funcionamiento adecuado de las células que protegen a los vasos sanguíneos.

A su vez, esto puede provocar su endurecimiento e incrementar la posibilidad de que las personas afectadas sean vulnerables a enfermedades cardíacas.

Los científicos consideran que, a pesar de que este tipo de daños se acumula a lo largo de la vida, el humo del cigarro lo acelera.

Las madres, peor

Incluso los niños pequeños que estaban expuestos al humo de los cigarrillos de sus padres tenían niveles muy elevados de 8-epi-PGF2alfa.

Si los padres fumaban más de 40 cigarrillos al día, los niveles de la sustancia en la sangre de los niños podían ser hasta un 130% más altos que los de los hijos de no fumadores.

Diversas enfermedades cardiovasculares de los adultos podrían tener su origen en el humo que consumieron pasivamente en su infancia

Helmut Sinzinger, investigador.
Si las fumadoras eran las madres, la influencia era mayor, tal vez porque suelen pasar más tiempo con sus hijos.

«En Estados Unidos y Europa Occidental la mitad de los niños están expuestos, de una forma u otra, al humo de cigarrillos», dijo el investigador Helmut Sinzinger.

«Diversas enfermedades cardiovasculares de los adultos podrían tener su origen en el humo que consumieron pasivamente en su infancia», agregó.

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