Ayer, la escasez volvió a notarse en todos los sectores, a los que se sumó, en algunas zonas, el de los usuarios particulares. Y llevó al ministro de Planificación, Julio De Vido, a negar, luego de la celebración del Día de la Industria, en la sede de la Unión Industrial Argentina, posibles aumentos en los combustibles. «La política de precios del Gobierno no va a cambiar bajo ningún aspecto porque es parte de la política de promoción que llevamos adelante».
En rigor, estos precios son libres y no están sujetos a acuerdos con el Poder Ejecutivo, como ocurre con otros sectores. La relativa contención que han tenido tanto la nafta como el gasoil en los últimos tiempos obedece más a un complejo esquema que incluye retenciones a las exportaciones. En general, la negativa de las petroleras a aumentar se basa en una amenaza siempre latente: que el Gobierno les suba esas retenciones en momentos en que obtienen cuantiosas ganancias con la exportación.
Hace un año y medio, Shell elevó los precios de la nafta y el gasoil y desató la ira del presidente Néstor Kirchner, que le pidió a la sociedad que no le comprara «ni una lata de aceite» a la firma. Inmediatamente, piqueteros bloquearon estaciones de la petrolera. Un mes después, Shell revocó el alza de la nafta.
De Vido pidió ayer más inversión. «Empresas que ganan 1000 o 2000 millones de dólares no pueden decir que hay un nichito en el que pierden y por eso no invierten. Tienen que invertir igual y tener abastecido el mercado», disparó.
Ayer, en un comunicado, Repsol YPF negó que se hubieran registrado aumentos. En rigor, lo que hizo en las últimas horas la firma española, al igual que Esso, fue aplicar alzas en determinadas zonas del país en las que Shell tenía precios más altos, sin superar los de ese competidor.
Repsol YPF afirmó también que había subido, en julio, un 10,8% la entrega de gasoil en relación con el mismo mes del año anterior. En concreto, desde 2001, la participación de mercado de la firma española subió del 46,1 al 57,5 por ciento.
Petrobras también acaparó más consumidores y pasó del 10,8% al 13,4%. El resto, en cambio, por las diferencias entre los precios internos y externos, perdió participación: Esso cayó del 15,8% al 12% y Shell, del 16,7 al 11,8 por ciento.
Dura queja de la Rural
Las quejas se volvieron a oír ayer en todo el país. En Chaco, el asesor legal de la Cámara de Expendedores de Combustibles del Chaco, Javier Zago, dijo a la agencia Télam que la situación «podría generar malestar social». Y agregó: «En el interior de la provincia hay lugares donde se expenden entre 10 y 20 pesos como máximo a cada cliente, y en otros, directamente no hay disponibilidad». Algo similar se vive en Mendoza, donde la venta no excedía la semana pasada, en algunos puntos, los $ 40 por cliente.
«La Sociedad Rural Argentina alerta sobre la escasez y falta de previsibilidad en el normal suministro de un insumo estratégico como el gasoil, lo que podría dañar la economía del país», dijo en un comunicado la entidad que preside Luciano Miguens.
Y en Santa Fe, el vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de esa provincia, Néstor Vittori, afirmó que las compras externas sin impuestos no alcanzarán: «No va a ser suficiente para el consumo, en el contexto del país».
Consumo récord
* El consumo eléctrico registró en agosto un aumento del 7,7% respecto de igual mes de 2005 (el mayor en lo que va del año), y suma un incremento del 5,7% en los 8 primeros meses de 2006 frente a 2005, informó ayer la Fundación Fundelec. El informe señala que el promedio de temperatura registrado el mes pasado se ubicó en 6 décimas de grado menos que el promedio de agosto de 2005.
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