La jueza María del Carmen Battaini se retiró a poco de comenzar el acto por el aniversario del atentado a la AMIA luego que Carmen Morinigo, en representación de la Red contra la Impunidad por la Verdad y la Justicia, calificara de «corruptos» y «garantes de la impunidad» al Superior Tribunal de Justicia y al Consejo de la Magistratura. En los primeros párrafos del discurso se aludió a la responsabilidad del Consejo de la Magistratura y del Superior Tribunal por la permanencia en Tierra del Fuego del ex Secretario de la causa AMIA, actual Juez de Instrucción Penal, Javier De Gamas Soler.
La oradora iba a ser Zulema Vouillez, hermana de Oscar Vouillez, cuyo crimen sigue sin siquiera caratularse como tal, quien no pudo viajar a la capital fueguina, por lo cual hizo uso de la palabra Morinigo, en representación de la Red contra la Impunidad por la Verdad y la Justicia.
Se encontraban presentes autoridades municipales, provinciales, fuerzas de seguridad, la presidente del Superior Tribunal de Justicia y del Consejo de la Magistratura, organizaciones sociales y vecinos de la ciudad, pero al momento de comenzar la lectura del escrito, Battaini decidió retirarse del acto.
Pese al retiro de Battaini, el acto continuó con normalidad, aunque no pasó desapercibida la actitud de la jueza frente a las expresiones de una parte de la sociedad que viene realizando cuestionamientos públicos sobre el accionar de la Justicia y el órgano de selección de jueces.
El texto completo de las palabras pronunciadas en nombre de la Red Antiimpunidad fue el siguiente:
«El 18 de julio representa la existencia de impunidad en la Argentina, no sólo la fecha en que se conmemoró el mayor atentado terrorista en la historia del país.
Aquí, en Tierra del Fuego, nos hemos reunido para recordar a quienes no están junto a nosotros. Tanto a aquellos que fueron brutalmente asesinados en el atentado de la mutual judía, como a los vecinos de nuestra tierra que fueron víctimas de distintos hechos de violencia y que hoy siguen impunes.
No estamos en búsqueda de venganza, sino de justicia. De la verdad de los hechos que se nos oculta. Y decimos que se nos oculta, porque no tenemos la sensación de que el Estado en su conjunto esté al servicio de la seguridad; ni mucho menos de la justicia. Justicia, en un país subdesarrollado como el nuestro, sería que todos fuésemos iguales ante la ley: débiles y poderosos.
Sin embargo, la justicia no cumple ese rol. El Consejo de la Magistratura es una estructura que alberga corrupción e impunidad. Corrupción para elegir a jueces que funcionan como garantes del saqueo que azota a esta provincia. Impunidad, porque garantiza la presencia de personas que sólo pueden estar del lado de la administración de justicia en Tierra del Fuego.
Clamamos Justicia y no Venganza. Pero, para esto, necesitamos de mujeres y hombres que estén en capacidad de ejercer el control de constitucionalidad sobre los actos de gobierno y quienes guíen las investigaciones penales que necesitamos sin torcer el destino, por más personajes poderosos que se encuentren involucrados.
Sin embargo, esto no sucede en Tierra del Fuego. Los restos del Superior Tribunal de Justicia se encuentran en manos de un capitán retirado de la Marina de Massera que no puede garantizar los estándares de Derechos Humanos que garantiza nuestra Constitución Nacional. Uno de los cuatro juzgados de instrucción penal, donde se llevan adelante las investigaciones penales, es la guarida del ex secretario de la Causa AMIA, Javier Ignacio De Gamas Soler, co-pagador de la coima de los U$S 400.000 al reducidor Carlos Telleldín para incriminar a parte de la policía bonaerense.
Todo esto es de público conocimiento y la dirigencia política provincial mira para otro costado, como si no supiéramos que son cómplices, en silencio, de estos integrantes de la dictadura y de lo peor de la corrupción menemista.
En Tierra del Fuego existe corrupción e impunidad por una sumatoria de complicidad. Desde los dirigentes municipales que hacen silencio y no condenan estas presencias, hasta la responsabilidad de quienes integran el Consejo de la Magistratura.
¿Quiénes designaron al ex capitán Robbio?
¿Quiénes al pagador de coimas De Gamas Soler?
¿Quiénes designaron al testaferro de la Mafia Brasilera?
¿Quiénes a la compañera de estudio de la Dra. Battaini, quien no pudo jurar por estar presa a horas de su acto de nombramiento?
¿Quiénes eligen como juez de cámara al ex síndico de la corrupta empresa fantasma HIFUSA?
La pregunta es al revés: ¿Cómo no va a haber corrupción impunidad con estos nombres?
Es que, para eso están en donde están. Para garantizar tranquilidad como guardaespaldas del dinero que se roba a diario, no para defender a los sectores más desprotegidos de la población.
Necesitamos saber la verdad sobre el destino de nuestros amigos y familiares.
Necesitamos cerrar las heridas que aún siguen abiertas y, esto, sólo se producirá cuando los culpables paguen por lo que han hecho y nosotros conozcamos la verdad de lo que sucedió.
No habrá verdad sin Justicia y no habrá Justicia entre tanta complicidad.
De nada vale juntarnos los 18 de julio de cada año si pueden estar en la calle, como señores, los jueces Robbio y De Gamas Soler.
De nada vale juntarnos los 18 de julio de cada año si el Consejo de la Magistratura se sigue burlando de la población.
Aquí y en todas partes existen responsables. Tenemos en claro que quienes integran el Consejo de la Magistratura no están al servicio de seleccionar jueces que garanticen los derechos y deberes de la Constitución, sino todo lo contrario.
Cada 18 de julio es una nueva oportunidad de reclamar Memoria, Verdad y Justicia.
Justicia tendremos el día que la trama de complicidad se acabe y dejemos de simular que tenemos una Justicia honesta e independiente.
Nuestros amigos y familiares han muerto y tenemos el derecho y la obligación de honrar su memoria.
No queremos justicia por mano propia,
queremos Justicia.
Sabemos que en Tierra del Fuego la Justicia está al servicio de los amos y señores de la corrupción y no al servicio de la ley.
La ley está para hacernos a todos iguales ante ella, a los ricos y pobres.
Si Robbio y De Gamas continúan en sus cargos, es una responsabilidad de todos.
Entonces, dejemos de mirar para otro lado y asumamos la cuota de responsabilidad que nos toca.
Nosotros somos amigos y familiares que sufrimos por quienes amamos y hoy no están para acompañarnos. Nosotros clamamos Justicia.
Nosotros, día tras día, sabemos que la corrupción e impunidad que impera en Tierra del Fuego tiene cómplices necesarios. Muchos de ellos están aquí, junto a nosotros, aprovechando la ocasión para seguir haciendo política barata.
El próximo año estaremos nuevamente aquí para identificar con nombre y apellido a cada uno de los encubridores y cómplices de que los De Gamas y Robbios sigan usando la Justicia para cualquier otra cosa que para garantizar que la ley esté por encima de cualquiera de nosotros. Ese día, cuando impere la ley, no habrá más impunidad y la corrupción estará en franca retirada.
Nuestros amigos y familiares son víctimas, también, de un sistema que está organizado para que los más poderosos no tengan de qué preocuparse. Nosotros clamamos Justicia. Clamamos por algo que en Tierra del Fuego no existe y esto tiene sus responsables.
Memoria, Verdad y Justicia».
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