Warrah, nombre que denomina al lobo autóctono de las islas, es uno de los locales que vende remeras a favor de que los isleños permanezcan bajo la corona británica. «Referéndum 2013. Nuestras islas, nuestro referéndum», rezan las prendas que cuestan 10 libras (80 pesos) para adultos, y ocho (64 pesos) para niños. Los diseños pueden verse en la página de Facebook de la tienda.
Además, la Oficina de Filatelia local lanzó una serie de estampillas vinculadas a la votación. Creadas por el inglés Andrew Robinson muestran una mano de mujer o de hombre, según la versión elegida, colocando un voto en una urna, junto a una silueta de las islas. Se venden a entre 0,03 y 1,76 libras.
Otra forma de militancia la realiza «Falklands Forever British», un grupo de Facebook que publica a favor de que las islas continúen siendo «territorio británico de ultramar». La página también difunde imágenes contra el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su canciller Héctor Timerman, e incluso contra Diego Armando Maradona.
Participar o presenciar dla votación dentro de dos semanas será difícil, ya que no quedan lugares disponibles en los dos principales hoteles de Puerto Argentino, el Malvina House y el Waterfront para la semana en que se votará. Lo mismo ocurre en los establecimientos Lafone House, en el motel Shorty’s y en los bed and breakfast (B&B) Kay’s, The Paddock, Susana Binnie’s y Bennett House, según pudo constatar la agencia DyN.
Por eso, la entidad Falkland Islands Corporation (FIC) colabora con las autoridades locales para conseguir alojamiento en casas y cabañas particulares para quienes viajen esa semana. Además, para el domingo 17 de marzo está prevista la maratón anual de Puerto Argentino, otro motivo que hizo colapsar las reservas y la capacidad de hospedaje local.
La Casa Rosada ha considerado «ilegal» la decisión de los isleños de ir a las urnas, porque «en 1985, Naciones Unidas le dijo al Reino Unido que un referéndum de esta naturaleza no iba a ser reconocido por ese cuerpo», según recordó Timerman. «Se le pregunta a ciudadanos ingleses si quieren seguir siendo ciudadanos ingleses», desestimó el funcionario argentino, que calificó a la consulta como «una campaña publicitaria» que no tiene «ningún efecto legal sobre la disputa de soberanía».
Fuente:perfil.com
