Malvinas, lo que quedó del Comité de Descolonización

lUN 18 14:08 HS.-Tuve el honor de participar en la comitiva argentina que viajó a Nueva York, para participar de la reunión del Comité de Descolonización de la ONU. La delegación estuvo encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En representación de Tierra del Fuego, provincia de la que según la legislación argentina forman parte las Malvinas, asistió la gobernadora, legisladores provinciales, funcionarios, y como senadores nacionales Jorge Colazo y yo.

Es importante destacar también el acompañamiento de ex combatientes y familiares, algunos de ellos miembros de la Comisión formada recientemente, que se encuentran gestionando la realización del examen de ADN de los 70 cuerpos enterrados en el cementerio de Darwin que aún no fueron identificados.

Habiendo ya pasado algunos días, es momento de hacer un balance del viaje, y destacar lo que merece ser resaltado. En primer término, es fundamental que representantes de todo el arco político hayan considerado que en las cuestiones de Estado, y sobre todo cuando se habla de Soberanía, debemos tomar posiciones unificadas, respetando a quién gobierna. Sobre todo ante un ejecutivo que, como este, decidió encarar todas las instancias diplomáticas con mucha energía y firmeza, sin dejar nunca de bregar por la paz como principio básico. La excepción del PRO, que prefirió no estar, no sorprende a nadie y va en sintonía con, por ejemplo, haberse opuesto a la estatización de YPF o no haber acompañado la ley de beneficios impositivos para la industria fueguina.

Del impecable discurso de la presidenta ya se ha dicho bastante. Quiero destacar su firme planteo subrayando la necesidad de que los países desarrollados no tengan más poder de veto en el Comité de Seguridad de la ONU. Cristina destacó además que son los países de Sudamérica los que muestran mayor preocupación por la creciente militarización del Atlántico Sur que está llevando a cabo Gran Bretaña.

En Nueva York, antes de la presidenta hablaron los peticionantes, dos kelpers representando los intereses británicos y dos argentinos, Alejandro Betts y Marcelo Vernet, que relataron en primera persona aspectos claves que fortalecen el reclamo argentino. Lamentablemente muchos diarios argentinos, encabezados por Clarín y La Nación, de manera inexplicable sólo reflejaron la posición de los kelpers.

Betts, nacido en Malvinas y radicado en Córdoba desde 1982, mencionó que el censo colonial de 2006 arrojó que el 37% de la población de Malvinas tiene menos de diez años de antigüedad en las Islas. Esto indica que no existe una significativa población tradicional británica, sino que hay una política concreta de Inglaterra para sostener un grupo humano afín a sus intereses para “hacerles decir que quieren seguir bajo la misma situación”. Esta situación de ningún modo puede enmarcarse dentro de la “autodeterminación de los pueblos” que esgrime Inglaterra como principal argumento.

Por su parte Vernet, tataranieto del primer gobernador militar y político argentino de Malvinas, relató que en 1829, previo a la ocupación británica, el diario de la abuela de su abuela habla de un pueblo en formación, con pobladores argentinos y de otros países del mundo. Mencionó también que el 30 de agosto de ese año su tatarabuelo tomó posesión en nombre del gobierno de Buenos Aires, y se izó en Malvinas la bandera Argentina. Este relato de primera mano da por tierra con el otro argumento fuerte de los kelpers, aquel que dice que al momento de la instalación británica en 1833, “no había población estable” en Malvinas.

Volvimos de Nueva York con la satisfacción y la certeza de estar recorriendo el camino correcto, el de la defensa firme e irrenunciable de nuestros derechos soberanos, poniendo siempre la paz como principio básico de todo reclamo.

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