Riesgo país en máximos de 2026: Argentina vuelve a quedar sola en la región mientras el RIGI no logra traducirse en inversiones reales

Rio Grande 2010/2026.- Por Redacción El salto del riesgo país argentino hasta los 678 puntos básicos, su nivel más alto en casi un año, junto con el derrumbe de los ADR argentinos en Wall Street de hasta 8,7%, volvió a encender una señal de alarma que el Gobierno intenta relativizar: la desconfianza de los mercados internacionales hacia la economía argentina persiste y se profundiza.

Mientras el presidente Javier Milei insiste en presentar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como la gran puerta de entrada de capitales, los números muestran una realidad menos favorable. Según reconoció el ex jefe de asesores económicos del Gobierno, Fausto Spotorno Ravier, solamente una fracción menor de las inversiones anunciadas terminó materializándose, en un contexto donde el riesgo país vuelve a despegar y las dudas sobre el futuro económico aumentan.

Argentina, otra vez aislada

La comparación regional resulta contundente.

Mientras Argentina ronda los 678 puntos básicos, países vecinos exhiben indicadores muy inferiores:

  • Uruguay: alrededor de 63 a 74 puntos.
  • Chile: entre 85 y 100 puntos.
  • Paraguay: cerca de 100 puntos.
  • Perú: alrededor de 109 puntos.
  • Brasil: cerca de 176 a 179 puntos.
    Colombia: entre 188 y 190 puntos.

La diferencia es tan marcada que Argentina continúa siendo uno de los países más riesgosos de América Latina, solo superada por economías que atraviesan crisis institucionales o financieras severas.

El problema no es impositivo, es institucional

Durante los últimos dos años el Gobierno sostuvo que la falta de inversiones obedecía exclusivamente a la presión tributaria, la emisión monetaria o el déficit fiscal heredado.

Sin embargo, tras el fuerte ajuste, la reducción de subsidios, los recortes presupuestarios y la aprobación del RIGI, la «lluvia de inversiones» sigue sin aparecer en la magnitud prometida.

Diversos análisis sobre riesgo soberano en América Latina coinciden en un punto central: los capitales internacionales buscan previsibilidad, estabilidad regulatoria, fortaleza institucional y seguridad jurídica.

La experiencia regional demuestra que los países que reciben inversiones sostenidas no son necesariamente los que pagan menos impuestos, sino los que ofrecen reglas claras y permanentes.

Chile, Uruguay y Paraguay constituyen ejemplos frecuentes de esta combinación entre estabilidad política, independencia institucional y credibilidad fiscal.

RIGI: mucho anuncio, poca concreción

El Gobierno presentó el RIGI como el instrumento que permitiría atraer más de 200.000 millones de dólares en inversiones.

Sin embargo, gran parte de los proyectos aprobados continúan en etapas administrativas, de planificación o de desarrollo preliminar. Diversos relevamientos muestran importantes montos comprometidos, pero una distancia considerable entre los anuncios y la ejecución efectiva.

La razón es sencilla: ningún incentivo fiscal puede compensar completamente la percepción de riesgo institucional.

Los inversores observan:

  • conflictos políticos permanentes;
  • incertidumbre electoral de cara a 2027;
  • escasez de reservas;
  • dificultades para afrontar futuros vencimientos de deuda;
  • cambios regulatorios frecuentes;
  • fragilidad del sistema judicial.
La Justicia bajo sospecha

Uno de los aspectos que más preocupa a los fondos internacionales es la calidad institucional.

Los informes internacionales sobre riesgo país suelen considerar factores como independencia judicial, respeto a contratos, estabilidad normativa y funcionamiento de organismos de control.

En Argentina, la percepción de una Justicia atravesada por disputas políticas permanentes constituye un factor que incrementa la incertidumbre. La discusión sobre el grado de independencia del Poder Judicial respecto del poder político aparece de manera recurrente en el análisis de consultoras, calificadoras de riesgo y observadores internacionales.

Más allá de las posiciones partidarias, el mensaje del mercado parece inequívoco: los inversores no sólo evalúan números fiscales, también observan la fortaleza de las instituciones encargadas de hacer cumplir las reglas.

El FMI vuelve a pedir más ajustes

Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional continúa reclamando disciplina fiscal, acumulación de reservas y reformas estructurales que garanticen la sostenibilidad del programa económico.

El problema es que la estrategia de ajuste permanente empieza a mostrar límites sociales y económicos.

La desaceleración del consumo, el crecimiento del empleo informal y la pérdida de poder adquisitivo generan dudas sobre la capacidad del modelo para sostener crecimiento genuino a mediano plazo. Estas preocupaciones también aparecen entre los factores que explican la reciente suba del riesgo país.

El nuevo salto del riesgo país deja una conclusión incómoda para la narrativa oficial.

Si los inversores continúan exigiendo casi 700 puntos básicos de prima para financiar a la Argentina, pese al ajuste más severo de las últimas décadas y a los beneficios extraordinarios otorgados por el RIGI, el problema parece exceder lo económico.

La experiencia latinoamericana muestra que el capital busca estabilidad institucional, seguridad jurídica, previsibilidad y confianza en las reglas del juego.

Mientras Uruguay, Chile, Paraguay o Perú mantienen indicadores de riesgo hasta diez veces menores que los argentinos, la principal pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué deberían llegar inversiones masivas a un país donde las reglas cambian constantemente, la incertidumbre política crece y el mercado sigue castigando la deuda soberana con niveles de riesgo que lo colocan entre los más altos de toda la región?

Fuentes: revista Mercado, rigi-tracker.vercel.app, revista economia, agrolatam, revista economia..com, www.lalicuadoratdf.com.ar

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