Tierra del Fuego: el cinismo de Pauli y la industria en crisis

Rio Grande 03/10/2026.- El diputado libertario Santiago Pauli pidió “pegar un volantazo urgente” para apuntalar la industria fueguina. La declaración resulta un acto de cinismo político: quien fue parte de las políticas que desmantelaron el régimen industrial ahora pretende presentarse como salvador.

El responsable que se disfraza de salvador

Pauli integra el espacio que impulsó medidas que golpearon directamente a la producción fueguina:

  • Apertura indiscriminada de importaciones.
  • Eliminación de aranceles protectores.
  • Recorte de subsidios al transporte y la energía.
  • Debilitamiento del régimen de promoción industrial.

Estas decisiones derivaron en desempleo creciente, caída del consumo y pérdida de competitividad en las fábricas de Río Grande y Ushuaia.

El discurso del “volantazo”

Que ahora el mismo diputado hable de “volantazo” es repudiable. No se trata de un diagnóstico honesto, sino de un intento de deslindar responsabilidades y presentarse como quien advierte sobre un problema que él mismo profundizó.

El cinismo es evidente: primero se destruye el entramado productivo y luego se exige un cambio de rumbo, como si la crisis fuera ajena a sus propias decisiones.

El vaciamiento del FAMP

El Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP) fue concebido como herramienta para diversificar la economía provincial. Sin embargo:

  • Se nutría del 15% de los beneficios fiscales de las empresas radicadas en la isla.
  • Aunque debía destinarse a obra pública y proyectos productivos, su administración quedó bajo control de Nación, dejando a la provincia con escasa capacidad de decisión.
  • Con la resolución libertaria que redujo a 0% el aporte obligatorio, el fondo quedó vaciado.

La paradoja es que ahora Pauli reclama un “volantazo” para salvar la industria, cuando su propio espacio político fue el que desfinanció el FAMP y centralizó su manejo en Nación, frenando obras estratégicas y proyectos de diversificación.

Lo que está en juego

La industria fueguina no necesita volantazos improvisados ni discursos oportunistas. Necesita políticas de Estado estables que defiendan el empleo, la soberanía productiva y el derecho de los trabajadores a vivir con dignidad.

En definitiva: las palabras de Pauli no son advertencia, son confesión. El “volantazo” que reclama es la consecuencia directa de las políticas que él y su espacio promovieron. Tierra del Fuego merece un debate honesto, no un espectáculo de cinismo político.

Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar

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