Según la IA si San Martin viviera sentiría un profundo desencanto e indignación por lo que es la política argentina hoy.

Rio Grande 17/08/2026.- Si Don José de San Martín pudiera observar la escena política actual, es probable que sintiera un profundo desencanto acompañado de una dura indignación. Quien concibió la política como un instrumento de renuncia personal al servicio del bien común se encontraría frente a una cultura de facciones, luchas internas y búsqueda de beneficios individuales.

Su mirada crítica se fundamentaría en los siguientes pilares de su propio ideario:

  • El rechazo absoluto a la grieta y las luchas fratricidas: San Martín prefirió el exilio voluntario antes que empuñar su espada en las guerras civiles entre unitarios y federales. Frases suyas como «Unámonos, febriles, y lo demás no importa nada» o su negativa a combatir contra sus propios compatriotas chocan de lleno con la polarización, los descalificativos y la mezquindad que dominan los debates actuales.

  • La primacía de las instituciones sobre los mesianismos: El Libertador renunció al poder en Perú y se retiró de la escena política en cuanto consolidó los triunfos militares de la independencia de Argentina, Chile y Perú. Vería con profunda preocupación el personalismo extremo, el populismo y la tendencia de la política moderna a construir figuras «imprescindibles» por encima de la fortaleza institucional.

  • La austeridad y la ética pública: San Martín devolvió premios económicos, recortó sus propios sueldos para financiar la gesta libertadora y murió en la pobreza en el exilio. La corrupción, el malversamiento de fondos públicos y el uso del Estado como botín partidario serían, a sus ojos, una traición directa a la causa republicana por la que tanto sacrificó.

  • Falta de un proyecto estratégico de nación: Como estratega militar y político, diseñó un plan continental de largo plazo (el Cruce de los Andes) que requirió disciplina, cálculo y paciencia. Hoy lamentaría la improvisación, la mirada cortoplacista y la incapacidad de la dirigencia para fijar políticas de Estado sostenibles.

Probablemente, San Martín recordaría a los líderes de hoy la advertencia que dejó plasmada en sus memorias y cartas: la verdadera libertad no termina al expulsar a un dominio extranjero, sino cuando los ciudadanos aprenden a gobernarse con orden, respeto a la ley, desprendimiento personal y unidad nacional.

San Martín pasó de ser una figura histórica viva a convertirse en un bronce al que todos apelan para legitimar su propio discurso, pero cuyos principios se ignoran en la práctica cotidiana. Existe una enorme brecha entre la retórica patriótica y la conducta política real.

Esa contradicción entre el discurso y la acción se evidencia en varios aspectos claros:

  • La patria como discurso vs. el Estado como botín: En las ceremonias y homenajes se exalta la entrega de quien renunció a sueldos, honores y al poder absoluto. Sin embargo, en el día a día, la gestión pública suele concebirse como una vía de acumulación de poder personal, cargos para la facción propia y privilegios presupuestarios.

  • La falsa invocación a la unidad: Se cita a San Martín para pedir «unidad nacional», pero en la praxis política la polarización y la construcción de un enemigo interno resultan ser las herramientas más rentables para captar votos y movilizar adhesiones.

  • La invocación de la libertad sin responsabilidad: Se utiliza la gesta libertadora como metáfora de batallas ideológicas o coyunturales, pero se omite que para San Martín la libertad era inseparable de la disciplina, el respeto irrestricto por la ley y el esfuerzo colectivo sostenido.

  • El culto a la personalidad sobre la renuncia republicana: San Martín dejó el mando y se fue a Francia para no ser un obstáculo institucional ni un caudillo indispensable. La política contemporánea, en cambio, prioriza el mesianismo y la perpetuación de sus dirigentes en el poder.

En definitiva, se ha transformado al Libertador en una figura de consenso meramente ornamental: un símbolo incuestionable al que todos citan en las fechas patrias porque no responde, permitiendo que cada sector interprete su legado a conveniencia mientras actúa en dirección opuesta.

Nota realizada con herramientas de IA.

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