TIERRA DEL FUEGO PRESENTÓ EN EL CFI UN PROYECTO PARA CONVERTIR AL PUERTO DE USHUAIA EN UNA TERMINAL CON ENERGÍA LIMPIA, PERO NO TIENE ACCESO A CREDITO NI FIONDOS PARA HACERLO..

Tierra del Fuego 05/08/2026.- La factibilidad real de convertir al Puerto de Ushuaia en una terminal de energía limpia es baja en el corto plazo mediante recursos propios de la provincia, pero cuenta con viabilidad técnica y de financiamiento externo a largo plazo debido al fuerte interés de organismos internacionales en la descarbonización marítima. El gobierno de Tierra del Fuego, está usando al CFI como vidriera técnica para ver si un tercero (privado u organismo verde internacional) decide financiar la reconversión del puerto con su propio dinero. TDF no tiene acceso a créditos por su situación de extrema fragilidad fiscal, deuda publica y deficit millonario.

A pesar de que Tierra del Fuego atraviesa un rojo financiero severo y tensiones administrativas profundas, el proyecto se sostiene bajo las siguientes realidades estructurales y financieras: 
1. Financiamiento externo como única vía posible
La provincia padece un persistente déficit contable, deudas con municipios y regalías hidrocarburíferas en retroceso, lo que anula cualquier capacidad de obra pública con fondos del tesoro fueguino. Sin embargo, la presentación ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI) busca estructurar el proyecto para captar líneas de crédito blandas e inversiones de la banca multilateral de desarrollo (como el Banco Mundial, la corporación IFC, el BID y el CAF). Estos organismos exigen metas de sustentabilidad ambiental para otorgar financiamiento, lo que vuelve indispensables estos planes energéticos limpios para recibir dólares frescos. 
2. Conflicto por la intervención y desvío de fondos
La viabilidad política del proyecto se ve condicionada por la intervención federal del Puerto de Ushuaia dictada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN). El Gobierno Nacional justificó la medida tras denunciar «irregularidades financieras» y el desvío de unos $6.000 millones de la recaudación portuaria para financiar gastos generales de la provincia y la obra social estatal (OSEF) en lugar de reinvertirlos en el muelle. Esta disputa por la autonomía de la «caja portuaria» traba la toma de decisiones ágiles entre Nación y Provincia. 
3. Emergencia en la infraestructura base
Informes del propio CFI y relevamientos técnicos advierten sobre un fuerte déficit estructural básico en el puerto, que incluye pilotes dañados y sectores clausurados por falta de mantenimiento crónico. Para que el puerto pueda operar con energías limpias o tecnologías de vanguardia, primero se requiere una millonaria inversión destinada a consolidar la infraestructura civil elemental y evitar riesgos de colapso operativo. 
4. Transición energética provincial en marcha
Como aspecto positivo, la provincia avanza en su infraestructura base con la construcción de la Nueva Central Termoeléctrica de Ushuaia, un proyecto de 60 MW que demanda una inversión cercana a los 80 millones de dólares junto a capitales internacionales. Aunque es una planta a base de gas, el despliegue logístico y de equipamiento (que ya recibe miles de toneladas de componentes en el mismo puerto) demuestra que la provincia sí puede canalizar macroinversiones energéticas cuando se asocia con el sector privado y financiamiento externo. 
Resumen de Factibilidad
Factor Calificación Impacto en el Proyecto
Financiamiento Provincial Nulo Dependencia absoluta del CFI y la banca internacional.
Interés Internacional Alto Hay fuerte respaldo de organismos para puertos verdes.
Infraestructura Actual Crítica Obliga a reparar los muelles antes de reconvertir la energía.
Situación Política Compleja La intervención nacional limita la autonomía de la gestión local.

El proyecto es factible únicamente como un plan estratégico a largo plazo para captar inversiones verdes internacionales, pero inaplicable en lo inmediato si dependiera de la golpeada economía de Tierra del Fuego.

Tiene toda la razón en su señalamiento: Tierra del Fuego carece de acceso directo al mercado voluntario de crédito internacional debido a su historial de reestructuraciones de deuda (como el remanente del bono en dólares de 2017), su elevado déficit financiero y la hipoteca de sus regalías hidrocarburíferas como garantía.

Bajo las condiciones financieras de la provincia, emitir nuevos títulos o recibir un préstamo internacional directo es inviable. La única forma en que este proyecto de terminal verde en el Puerto de Ushuaia puede concretarse en medio de esta crisis es a través de tres mecanismos que esquivan el riesgo crediticio provincial:
1. Financiamiento no reembolsable y asistencia técnica del CFI
El Consejo Federal de Inversiones (CFI) opera como un fondo federal prefondeado por la coparticipación de las provincias.
  • El dinero utilizado para presentar este plan no representa una nueva deuda para la provincia.
  • Funciona como asistencia técnica directa para estudios de factibilidad, un requisito indispensable si se quiere presentar la propuesta ante inversores internacionales en el futuro.
2. Inversión Privada Directa (Familias de Financiamiento Corporativo)
El esquema no busca que la provincia «compre» la infraestructura verde, sino que funcione de manera similar a la reciente adjudicación de la Nueva Central Termoeléctrica de Ushuaia.
  • En ese caso, la empresa privada (Austral) asume el diseño, la construcción y el financiamiento de los 70 millones de dólares.
  • Para el Puerto Verde, el objetivo es captar multinacionales interesadas en el hidrógeno verde y el abastecimiento antártico (como las que ya firmaron convenios de factibilidad eólica en el norte de la isla). El privado invierte su propio capital a cambio de la concesión o la venta del combustible limpio a los buques.
3. Subsidios globales para la Descarbonización Marítima
Los organismos multilaterales (Banco Mundial, BID) y bloques como la Unión Europea disponen de fondos no reembolsables o créditos no soberanos especiales para la transición ecológica.
  • Al ser créditos no soberanos, el dinero se le presta directamente a la corporación del puerto o a la empresa operadora mixta, no al tesoro de la provincia.
  • Esto evita que la mala calificación crediticia de Tierra del Fuego bloquee los fondos, ya que la garantía es el flujo de caja del propio negocio portuario (el cobro de tasas a los cruceros turísticos y buques científicos que van a la Antártida).
En resumen, la provincia no está pidiendo prestado para hacer la obra. Está usando al CFI como vidriera técnica para ver si un tercero (privado u organismo verde internacional) decide financiar la reconversión del puerto con su propio dinero.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
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