El RIGI y el doble discurso libertario: falsas promesas de inversión y trabajo

Rio Grande 23/06/2026.- Río Grande.– El diputado libertario Miguel Rodríguez afirmó que “el RIGI viene a dar la oportunidad de nuevas inversiones”. En paralelo, la legisladora provincial Natalia Gracianía sostuvo que “necesitamos dejar atrás los debates ideológicos y generar trabajo”. Ambas frases, presentadas como mensajes de esperanza, esconden una contradicción profunda: el régimen que defienden no garantiza ni inversión genuina ni empleo local.

Las declaraciones mediáticas y demagógicas de estos dos «representantes» de una parte de la sociedad fueguina que llevó al triunfo a Javier Milei, no solo generan malestar e indignación, sino que son la prueba de la mas absoluta decidía respecto de la realidad, no solo de quienes los votaron sino de toda una provincia.

El RIGI: un régimen de privilegios

 

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) otorga beneficios extraordinarios a corporaciones extranjeras:

  • Exenciones impositivas por 30 años.
  • Libre importación de maquinaria, insumos y servicios.
  • Ausencia de obligación de contratar proveedores locales o generar encadenamientos productivos.
  • Posibilidad de traer mano de obra extranjera sin restricciones.

En la práctica, el dinero de la inversión se gasta fuera del país y los empleos locales se reducen a tareas menores, precarizadas y sin estabilidad.

La contradicción de Gracianía

Decir que hay que “dejar atrás los debates ideológicos” para “generar trabajo” es un cinismo evidente:

  • El RIGI desmantela la industria nacional y excluye a las pymes provinciales.
  • No crea empleo argentino, sino que lo sustituye por importaciones y servicios externos.
  • El discurso de “superar ideologías” funciona como un maquillaje para ocultar un modelo de dependencia y desindustrialización.
Tierra del Fuego como ejemplo

En la provincia, el impacto es directo:

  • La producción electrónica se desploma frente a la competencia desleal de corporaciones que operan sin impuestos.
  • Los proveedores locales quedan fuera de los contratos.
  • El Estado provincial pierde capacidad de recaudación y control.

Las frases de Rodríguez y Gracianía son parte de un relato político vacío que promete inversión y trabajo mientras se consolida un régimen que expulsa capitales, destruye empleo y profundiza la crisis industrial. El RIGI no es una oportunidad: es un mecanismo de saqueo que beneficia a unos pocos y condena a las provincias a la dependencia.

Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
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