Editorial: El Mundial de la Exclusión

Rio Grande 18/06/2026.- El Mundial de Fútbol 2026 pasará a la historia no por sus goles ni por la fiesta deportiva que debería representar, sino por la vergüenza que arrastra. Lo que estamos presenciando es un torneo marcado por la discriminación, el sectarismo y la xenofobia, con episodios que desnudan la hipocresía de la FIFA y de los gobiernos que lo sostienen.

Que el equipo de Irak no pueda pernoctar en Estados Unidos, que se prohíban reportajes en castellano, que se deporte a un árbitro africano y que se excluya a Rusia por la guerra en Ucrania, mientras Estados Unidos e Israel bombardean Líbano y Palestina, son hechos que configuran un escenario indignante. Más aún, se negó el ingreso de niñas iraquíes en homenaje a las víctimas de los bombardeos, un gesto que hubiera sido un recordatorio de humanidad en medio de tanta barbarie.

Este Mundial no es una fiesta: es un espejo de la exclusión global. Se ha convertido en el Mundial de la humillación, del racismo y de la soberbia, donde el negocio multimillonario se impone sobre la dignidad de los pueblos. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, aparece como un monigote funcional a Trump y a los intereses económicos que se esconden detrás de cada partido, detrás de cada transmisión.

Lo más vergonzoso no es solo la discriminación explícita, sino el silencio cómplice de las selecciones participantes, que prefieren mirar hacia otro lado antes que denunciar lo evidente. El fútbol, que debería ser un espacio de encuentro y respeto, se ha transformado en un instrumento de exclusión y propaganda.

Por el bien del deporte, por la memoria de los muertos y por la dignidad de quienes aún creen en el fútbol como un lenguaje universal, este torneo debería ser recordado como lo que realmente es: el Mundial de la exclusión, del sectarismo y la xenofobia, esto me genera vergüenza de especie.

No se puede hacer un mundial, el país que conduce un genocida, cuyo mayor negocio es la guerra y su mayor industria el armamentismo,  como se hizo en 1978 en Argentina, con una junta militar en el gobierno, que secuestraba, torturaba y desaparecía personas, hoy argentina vive uno de los peores momentos de su historia, desempleo, cierre de empresas, pobreza, inflación, falta de medicamentos, corrupción institucional, extorsiones, coimas, estafas y estrecha relación con los narcos, pero claro de los 26 jugadores de la selección argentina, 24 juegan en el exterior, quizá no tengan idea, peor no son tan estúpidos como para ir a la casa Blanca darle la mano a Donald Trump y esperar que todo el mundo crea que eso fue un acto de grandeza.

Fue la peor muestra de sumisión de los representantes de todo un país, ante una potencia extranjera, la misma que asesino a miles de personas y lo sigue haciendo con la complicidad de los que participan de este mundial.

Me abstengo de opinar de los dos países restantes que participan de la organización como México y Canadá, porque no me consta que hayan hecho nada parecido a los genocidios que ha perpetrado Estados Unidos desde la segunda guerra mundial, hasta el dia de hoy en mas de 40 países a los que no solo han exterminado, sino que han saqueado hasta la ultima gota de sus recursos naturales, particularmente, petroleo, el caso mas reciente la invasión a Venezuela.

Armando Cabral

www.lalicuadoratdf.com.ar

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