Evidentemente Greve tiene una forma de pensar y de actuar que lo hacen cometer sincericidio que, en este escenario de crisis y grandes dudas, cuando no de sospechas sobre el manejo de los fondos, contratos, licitaciones, coparticipación y demás, ya lo había puesto de manifiesto cuando dijo, palabras mas, palabras menos, que «quien no este de acuerdo con la reforma de la constitución no debería participar». párece que actúa como piensa. Pero de ahí a dejarlo sentado en el libro de actas de la sesión es un montón.
Greve se despachó con estas dos frases que pegaron muy hondo hasta en los pocos presentes en la legislatura a altas horas de la madrugada del jueves.
«Quien tiene la caja puede ayudar a los amigos, ¿eso está mal?, se preguntó y obviamente a los que teníamos sospechas del manejo discrecional de fondos, nos quedó mas que claro que es asi, por ejemplo, en el pago a proveedores y el manejo de la pauta oficial, solo para amigos del asado.
Greve aun no entendió que los fondos son de la gente, de los que pagamos los impuestos y estamos al día, porque si nos atrasamos un día no podemos seguir trabajando, que los brutales salarios que cobran salen de los bolsillos de los trabajadores del sector privado y publico, de los impuestos que tambien pagan las empresas, comercios, pymes y todo el que produce. Los dichos del legislador oficialista son una ofensa a miles de fueguinos que no llegan ni al 15 de cada mes..
Recordamos que este medio levantó la publicidad de gobierno por falta de pago, debido a las criticas y cuestionamientos de este medio a un gobierno que ha perdido todo viso de seriedad, transparencia y credibilidad.
Como dijo Gustavo Córdoba, en dialogo con este medio, «los gobiernos provinciales, tienen mucho que perder y muy poco que ganar», si siguen con estas actitudes, y nada hace suponer que vayan a cambiar, porque cuando hay plata es fácil gobernar, pero no cuando la plata se terminó y aquí parece que ya no hay nada que repartir, nada que coparticipar, nada, salvo para los amigos.
En pocas palabras, una confesión política y ética de enorme gravedad institucional.
“Quien tiene la caja puede ayudar a los amigos”
Esta afirmación expone sin rodeos la discrecionalidad en el manejo de fondos públicos, admitiendo que el poder financiero provincial se usa como herramienta de recompensa política.
- Implica una lógica clientelar: los recursos del Estado —que deberían distribuirse según criterios de equidad y necesidad— se convierten en moneda de intercambio político.
- Desnaturaliza la función pública: el dinero de los fueguinos deja de ser instrumento de política pública para transformarse en mecanismo de fidelización partidaria.
- Contradice el principio republicano de transparencia y control, porque reconoce que la “caja” se usa para premiar aliados y castigar disidentes.
En un contexto de crisis terminal, donde los municipios reclaman fondos para sostener servicios básicos, esta frase revela la raíz del problema: no falta dinero, falta institucionalidad.
“Los fondos son de los municipios y la provincia”
Aunque suena a reconocimiento de autonomía, dicha frase encierra una contradicción estructural.
- Si los fondos son de los municipios y la provincia, no pueden ser administrados con discrecionalidad política.
- El legislador admite que los recursos pertenecen al conjunto de la comunidad, pero simultáneamente valida su uso selectivo.
- En términos jurídicos, confunde propiedad con administración: el Estado no “posee” los fondos, los gestiona en nombre de los ciudadanos.
Esta segunda afirmación, lejos de corregir la primera, la confirma: el poder político se asume como dueño de los recursos públicos, no como su custodio.
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