Mientras el relato oficial, mejor dicho el elato de Luis Caputo y Javier sigue prometiendo que los próximos 18 meses serán los mejores de la historia económica de la Argentina, en una semana quedó claro, que en los próximos meses no quedara absolutamente nada en pie.
El cuadro que se publica aquí abajo, deja mas que claro que los únicos beneficiados por la economía liberal y de derecha del gobierno nacional son los funcionarios como Manuel Adorni, Lorena Villaverde, Espert, Órnela Calvete o la hermana del presidente y la sospecha cada vez mas profunda de coimas de un 3% que se le cobraban a los laboratorios proveedores de la Administración Nacional de Discapacidad, o los créditos multimillonarios a diputados y funcionarios que jamas han trabajado y que tiene en la mira al Banco de la Nación Argentina.
Empresas emblemáticas como GAFA, Nissan, Tía Maruca, Subway, Owoko, Wrangler, Lee y Volkswagen paralizaron o redujeron operaciones. A eso se suman Frávega, Naldo y el Correo Argentino, con cientos de despidos. En la Ciudad de Buenos Aires, el cierre del programa “Veredas Limpias” dejó 5.000 personas sin trabajo.
La caída del consumo, el desplome del crédito y la recesión inducida por la política fiscal y monetaria están generando un efecto dominó.
- La recaudación provincial cayó cerca del 40%, lo que deja a los gobiernos locales sin margen para sostener servicios ni empleo público.
- La coparticipación nacional se redujo más del 15%, y las transferencias no automáticas prácticamente desaparecieron.
- En este contexto, medidas como la Ley de Goteo Diario en Tierra del Fuego garantizan distribución automática de fondos, pero no resuelven la falta de ingresos: se reparte lo poco que hay, pero lo que hay no alcanza.
Mientras se habla de “eficiencia” y “racionalización”, el país enfrenta una crisis terminal de empleo y producción. El discurso oficial promete prosperidad en 18 meses, pero la realidad muestra cierres semanales y caída del poder adquisitivo. La ironía es evidente: el único sector que crece es el de la comunicación oficial, que intenta maquillar el ajuste con slogans.
La semana pasada marcó un punto de inflexión: el ajuste dejó de ser una promesa y se convirtió en una política de desindustrialización acelerada. La Argentina productiva se achica, los municipios se asfixian y las provincias reparten escasez. El desafío ahora no es solo económico, sino político y social: cómo reconstruir un modelo que vuelva a poner el trabajo y la producción en el centro.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
