1976 – 24 de marzo – 2026: A 50 años del Golpe de Estado Similitudes y diferencias con la actualidad

Rio Grande 21/03/2026.- Hace 5 dias cumplí 66 años, es decir, tenia 16 el 24 de marzo de 1976, hace 50 años, cuando se perpetró el golpe de estado mas siniestro en la historia de la república argentina. Hoy puedo contar lo que vivimos los que ya tenemos mas de 60 y estuvimos ahí, lo que no leímos, ni nos contaron, los que no cambiamos el discurso para quedar bien con tal o cual, los que decimos lo que en realidad pasó, con miles de argentinos, secuestrados, torturados, desaparecidos, arrojados desde aviones, secuestro de bebes, apropiación de bienes, el terrorismo de estado en su máxima expresión, no fue una guerra, fue el exterminio de una generación que, hoy el gobierno nacional y sus seguidores incluidos los fueguinos, niegan, relativizan y hasta justifican.

Viví todo ese proceso siendo muy consciente de lo que pasaba, aunque visto desde lejos. Todo comenzó a tomar forma cuando en 1981 llegué a la ciudad de La Plata. En ese momento de nuestra historia reciente seguían ocurriendo cosas que hasta entonces solo había escuchado por radio o leído en los diarios.

Debo aclarar que en 1978 hice el servicio militar obligatorio en el Batallón Logístico 1 de Tandil, provincia de Buenos Aires. Allí escuché por primera vez la palabra “represión”, cuando la Metalúrgica Tandil llevó adelante un paro con toma de instalaciones, con unos 5.000 trabajadores. Estuvimos a 50 metros del portón principal, armados con FAL (fusiles automáticos livianos), y no teníamos balas de goma.

Han pasado 50 años y todos esos horrores que terminé de descubrir mientras trabajaba en la Junta Electoral, donde se armaban los padrones electorales para las elecciones de 1983, ya en 1982, luego del desastre de Malvinas y con los militares en retirada, me convencieron definitivamente de los múltiples delitos perpetrados contra los derechos humanos, la propiedad, los derechos civiles y todo valor democrático que recordáramos.

En 1987 llegué a Río Grande, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Ya habían pasado los años del gobierno de Raúl Alfonsín, aquel que nos devolvió la felicidad y las libertades, algo que solo podemos explicar quienes estuvimos ahí, en esa plaza el 10 de diciembre de 1983. Lo demás es relato.

Haber vivido ese momento no se borra de la memoria de ninguno de nosotros, como tampoco el juicio a las juntas militares, con el enorme Julio César Strassera y su frase ya célebre: “Nunca Más”. Estar ahí es una cosa; haberlo leído es otra. Lo vivido es parte de la historia que cada uno llevará dentro por el resto de sus días.

Aquí las cosas eran muy diferentes a la efervescencia de La Plata. Recuerdo las juventudes políticas: Franja Morada, el Partido Intransigente, la Juventud Radical, el Partido Socialista Auténtico. Las marchas, las panfleteadas, los reclamos por los compañeros desaparecidos de todos esos partidos y muchos otros. Río Grande era un estanque: no se hablaba del tema, no había panfletos ni marchas, y tampoco había universidad como hoy con la UNTDF.

Con 27 años decidí militar, pero fue una decepción. El “líder” que fui a ver me dijo: “Adoctrinar no, acá hay que arremangarse la camisa y salir”. Fue suficiente: di media vuelta y me fui. La militancia era otra, más subterránea, algo que descubrí asistiendo a reuniones organizadas por quien luego sería el primer gobernador peronista de la provincia.

Hoy miro alrededor y pasa lo mismo: no se habla del golpe de Estado, ni de los desaparecidos, ni de las Madres o Abuelas de Plaza de Mayo, ni de los cadáveres encontrados en fosas comunes hace pocos días. Lo más grave es que, al igual que durante el terrorismo de Estado, los adultos callan, los jóvenes hablan sin saber y los adolescentes se aferran al relato de la derecha que hoy gobierna, sin comprender lo que significa.

Entrar en un negacionismo cuasi fascista, relativizar el juicio a las juntas o rechazar la cantidad de desaparecidos confirmada por organismos de derechos humanos en todo el mundo es un retroceso alarmante. La derecha es la madre de todos los males en este país, y el discurso es horrorosamente parecido al de Alfredo Martínez de Hoz tras el lanzamiento del “Proceso de Reorganización Nacional”, ese ostentoso nombre para ocultar el genocidio de toda una generación.

Otro error de los jóvenes es confundir guerra con terrorismo de Estado. La ignorancia es atrevida, pero cuando se normaliza, la sociedad está en serios problemas, porque ese pensamiento convalida lo que hoy hace el gobierno de Javier Milei y su entorno: ajuste, apertura de importaciones, entrega de patrimonio y soberanía, violaciones a derechos humanos como la represión a jubilados todos los miércoles, el destrato, autoritarismo y soberbia con que el mandatario se dirige a empresarios, políticos, periodistas y, sobre todo, mujeres. Es igual o peor que en tiempos de dictadura.

Al igual que los militares, Milei odia todo lo que no le es funcional. Incluso a los medios que lo apoyan los insulta, los llama “ensobrados” o “prostitutos”, y los declara enemigos públicos si hablan de la estafa Libra. Mientras tanto, el 72% de la población es pobre y el 30% restante acumula riquezas, como en tiempos de dictadura.

A 50 años del golpe, muchos optan por no hablar ni opinar. Cuesta conseguir testimonios de familiares de desaparecidos en la provincia. No se hablaba antes y tampoco ahora, las razones las desconozco, pero supongo que muchos se han mimetizado con el relato oficial y ante la duda optan por el silencio, porque la ignorancia es a lo que apuesta la derecha siempre que está en el poder, porque básicamente ellos lo son y su arma de poder es la sumisión, con represión y violencia, física y verbal y en lo económico, al igual que los «milicos» recurren al saque institucionalizado, con ayuda de medios, periodistas, colaboradores y fanáticos que lo encubren.

Tampoco se menciona a quienes fueron funcionales al golpe: colaboradores, ex militares camuflados o simples informantes que ocuparon cargos de poder. Algunas calles de Río Grande llevan nombres de asesinos de la dictadura, y en muchos círculos se les rinde culto como héroes.

Este medio denunció en 2009 a Enrique Horacio “Chichito” Vallejos, también denunciado en Santa Fe como Personal Civil de Inteligencia durante el golpe, cuando preparaba su candidatura a intendente de Ushuaia, este personaje estuvo activo hasta 1994. Esa denuncia puso sobre la mesa dos cosas: que antes no se hacían trabajos periodísticos de este tipo, y que Tierra del Fuego fue refugio de muchos ex militares de los 70.

Así las cosas, tengo la horrible sensación de que algunas cosas nunca cambian. Le pasa a las personas, a las sociedades y a ciertas ideologías. Algunos se perciben como moderados, pero actúan como derechistas natos.

¿Qué pasó? Es difícil de explicar. Solo puedo decir que hay siete años de mi vida que no se borrarán jamás de mi memoria, desde aquel 24 de marzo de 1976 con la lectura del Comunicado Nº 1, cuyo mensaje central era:

  • El país quedaba bajo control operacional de las Fuerzas Armadas.
  • Se ordenaba a la población el estricto acatamiento de las disposiciones emanadas de la autoridad militar, policial o de seguridad.
  • Se advertía que cualquier acción o actitud individual o grupal que alterara el orden podría “exigir la intervención drástica del personal en operaciones”.
  • Firmantes: Teniente General Jorge Rafael Videla (Ejército), Almirante Emilio Eduardo Massera (Armada), Brigadier General Orlando Ramón Agosti (Fuerza Aérea).

¿Cuál es la diferencia con este 24 de marzo de 2026? Vivimos una democracia formal, votamos: las universidades no están intervenidas, pero están vacías, cada vez hay menos alumnos y menos profesores, ; la justicia no está intervenida, pero es funcional al gobierno; el periodismo no está censurado, pero los críticos somos cuestionados y reprimidos. La industria esta quebrada por la apertura de importaciones, igual que en la dictadura, la desocupación a sumido en la pobreza a mas de 7 millones de personas que buscan desesperadamente un empleo, las relaciones carnales con Estados Unidos, son las mismas, quizá mas descaradas en la actualidad, con el agregado de contar con un presidente que se declara sionista. Que puede salir mal, esto a muchos les causa gracia, como que aparezca abrazado a la bandera de Israel.

Las radios no están intervenidas, pero levantan programas críticos y florecen los aduladores de la derecha anti-derechos. En un país donde ya no hay lugar para ideologías, pensamiento crítico, libertad de prensa o de expresión, la única libertad que importa es la de mercado.

Solo quienes vivimos el golpe de Estado de punta a punta y fuimos conscientes de lo que pasamos podemos decir lo que se siente hoy, a 50 años: es casi el mismo miedo a que los vuelvan de la mano de los civiles de la dictadura que no fueron juzgados y tomen el control de lo poco que queda de este país.

Por memoria, verdad y justicia para todos y todas los que fueron victimas del terrorismo de estado implantado por las juntas militares.

«Algo peor que un político corrupto, es un ciudadano que lo defienda»

Por Armando Cabral

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