El retroceso de los glaciares en Tierra del Fuego dejó de ser un proceso lento para convertirse en una transformación visible en pocos años. Un relevamiento actualizado muestra que la superficie de hielo en la provincia sufrió una reducción marcada en la última década.
El dato surge de la actualización del Inventario Provincial de Glaciares, que abarca el período 2021–2023. El estudio se realizó sobre una superficie de más de 15 kilómetros cuadrados en la cordillera fueguina, utilizando imágenes satelitales y criterios técnicos estandarizados.
El resultado más contundente es la magnitud de la pérdida. “La superficie de hielo descubierto se redujo aproximadamente un 40% entre 2013 y 2023”, indica el informe, marcando un ritmo de retroceso que preocupa a los especialistas.
El relevamiento identificó 320 polígonos glaciares correspondientes a 300 geoformas distintas. Estas incluyen glaciares descubiertos, glaciares de escombro y otras formaciones que integran el sistema glaciar de la provincia.
A ese conjunto se suman áreas menores cuya clasificación no pudo determinarse con precisión. Esos sectores podrían representar una superficie adicional, lo que refuerza la idea de un sistema más amplio de lo que se observa a simple vista.
El retroceso no impacta de manera uniforme. Los sectores más pequeños y vulnerables muestran los cambios más drásticos, con desaparición de glaciaretes y manchas de nieve permanente, especialmente en zonas de menor altitud.
Ese fenómeno reduce la capacidad del sistema para resistir cambios climáticos. Al perder sus componentes más sensibles, el conjunto glaciar queda más expuesto a nuevas variaciones de temperatura y condiciones ambientales.
Incluso los glaciares más grandes registran retrocesos importantes. En algunos casos, la pérdida de superficie alcanza entre el 20% y el 30%, con ejemplos concretos como el glaciar Vinciguerra o el Ojo del Albino.
Las observaciones también muestran transformaciones visibles en el paisaje. Se detecta retroceso del frente glaciar, reducción del espesor del hielo y expansión de lagunas formadas por el derretimiento, además de la aparición de roca expuesta.
Estos cambios no solo tienen impacto ambiental, sino también social y económico. Los glaciares funcionan como reservas de agua dulce y son parte del atractivo turístico de la provincia, con actividades vinculadas al senderismo y la observación.
El informe plantea que estos datos deben ser considerados en el diseño de políticas públicas. En un escenario de retroceso sostenido, la información científica aparece como una herramienta central para la gestión del agua y la adaptación al cambio climático.
Fuente: Lu 17
