Brecha salarial en aumento, mayor informalidad laboral, pluriempleo y endeudamiento para cubrir gastos básicos. En el tercer año del gobierno de Javier Milei, distintos indicadores económicos y laborales muestran un agravamiento de la llamada feminización de la pobreza en Argentina.
Según los datos relevados por especialistas y organizaciones sociales, seis de cada diez personas pobres en el país son mujeres. A su vez, la brecha de ingresos entre varones y mujeres alcanza el 29%, cinco puntos más que en 2023.
El deterioro de las condiciones económicas también se refleja en las tasas de empleo: la participación laboral femenina se ubica 20 puntos por debajo de la de los varones, mientras que la informalidad continúa siendo mayor entre las trabajadoras.
En ese contexto, la agenda económica del movimiento feminista volvió a poner el foco en cómo las políticas económicas impactan de manera desigual sobre las mujeres, especialmente en los hogares donde ellas son las principales sostenedoras.
Precarización laboral y aumento del pluriempleo
Uno de los fenómenos que creció en los últimos años es el pluriempleo entre trabajadoras. Actualmente, el 14,7% de las mujeres tiene más de un trabajo, casi el doble que entre los varones.
Sin embargo, ese mayor esfuerzo laboral no se traduce necesariamente en mejores ingresos. De acuerdo con los datos disponibles, el 29,1% de las mujeres percibe ingresos mensuales por debajo del salario mínimo, más del doble que en el caso de los varones.
La economista Ana Rameri, coordinadora del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), explicó que este fenómeno refleja un escenario de salarios insuficientes y empleos fragmentados.
“Trabajar más o buscar otro empleo no es un proyecto de realización personal, sino la consecuencia de salarios que no alcanzan, empleos fragmentados, tareas de cuidado que restringen opciones y una red pública que se retrae”, sostuvo.
En ese marco, muchas mujeres terminan desempeñándose como “recolectoras de ingresos”, sumando changas, trabajos informales o mal remunerados para sostener la economía familiar.
Mayor informalidad y desempleo entre mujeres
Las desigualdades también se reflejan en los indicadores del mercado laboral. Las mujeres presentan tasas de actividad y empleo 20 puntos inferiores a las de los varones y mayores niveles de desocupación, especialmente entre las más jóvenes.
Durante el tercer trimestre de 2025, el desempleo entre mujeres de 14 a 29 años alcanzó el 12,7%, frente al 11,7% entre los varones.
Al mismo tiempo, el 39% de las trabajadoras se desempeña en la informalidad, cuatro puntos por encima del nivel registrado entre los hombres.
Si se analiza la subutilización de la fuerza laboral —que combina desempleo y subocupación— la brecha se amplía: 20,7% en mujeres contra 14,8% en varones.
Endeudamiento para cubrir gastos básicos
La fragilidad económica también se refleja en el nivel de endeudamiento de los hogares encabezados por mujeres.
Según los datos relevados, siete de cada diez hogares sostenidos por mujeres se endeudaron para comprar alimentos o medicamentos. Un porcentaje similar registró atrasos en pagos de servicios o deudas.
Un informe de la iniciativa La Cocina de Cuidados, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), mostró además que el 42% de las personas considera que su situación económica empeoró en el último año, mientras que un 16% afirmó que continúa igual de mala que en 2024.
El mismo relevamiento señaló que el 56% debió reducir gastos en alimentos y el 60% cubrió gastos básicos recurriendo a ahorros, crédito o ayuda familiar.
El impacto del ajuste y el retroceso de políticas sociales
Especialistas también señalaron que el ajuste fiscal aplicado por el Gobierno tuvo impacto en programas sociales y políticas públicas que funcionaban como sostén para muchos hogares.
Según Rameri, si bien la Asignación Universal por Hijo (AUH) registró una suba real del 45%, ese aumento no alcanzó para compensar otros recortes.
Entre ellos se destacan:
- Asistencia social: caída del 77% real
- Potenciar Trabajo: reducción del 96% real
- Monotributo Social: retroceso del 81%
En estos programas, una gran proporción de beneficiarias eran mujeres, lo que amplificó el impacto de los recortes.
Brecha salarial en aumento
Otro indicador que se profundizó en los últimos años es la brecha salarial de género. Según explicó la economista Lucía Cirmi, integrante del espacio Paridad en la Macro, la diferencia de ingresos entre varones y mujeres llegó al 29,3% en 2025, cinco puntos más que al inicio del actual gobierno.
La socióloga Candelaria Rueda, del Instituto Argentina Grande (IAG), agregó que los sectores que lideraron el crecimiento económico reciente —como el agro, la minería o la actividad financiera— presentan una fuerte masculinización del empleo, mientras que las actividades más feminizadas registran salarios más bajos y paritarias más rezagadas.
A esto se suma el peso del empleo público, que tiene una mayor participación femenina y que, según distintos especialistas, se vio afectado por recortes presupuestarios y reducción de áreas estatales.
Fuente: GLP
