El recientemente aprobado presupuesto 2026 se enfoca de manera excluyente en sostener el equilibrio fiscal mediante la reducción del gasto público en áreas clave de la política social. Y entre los rubros más ajustados se encuentran los programas y acciones que se centran en la salud pública.
El presupuesto del Ministerio de Salud para 2026, que alcanza los $ 3.1 billones, no presenta una mejora real en los recursos asignados. Concretamente, el crédito presupuestado está por debajo de lo asignado en 2023 en valores reales.
Ajustado por inflación, el presupuesto del Ministerio de Salud para 2026 es 30% inferior al de 2023.
Aun con el incremento nominal del 660%, las partidas del Ministerio de Salud para 2026 (en comparación con 2023) no alcanzan el 940% necesario para estar en el mismo nivel de recursos reales respecto del último año con presupuesto aprobado. Cuando se las actualiza por la inflación acumulada, la cartera sanitaria afrontará 2026 con un 30% menos de recursos que los que tuvo en 2023 en términos reales.
Esta situación global se replica en cada una de sus partidas. En algunos programas se llega prácticamente al desfinanciamiento total. Las reducciones presupuestarias para 2026 tienen un impacto directo en los resultados sanitarios que el propio Ministerio se propone en los indicadores clave de salud pública.
Prevención y control de enfermedades, a la baja
En materia de prevención y control de enfermedades, que se realiza mediante campañas de vacunación, se observa una fuerte reducción en la cantidad total de vacunas que se distribuirán, según las proyecciones para 2026 respecto de 2023.
Sin contar la vacunación contra el Covid, cuya reducción significativa obedece a la baja del riesgo actual ante el virus, las caídas más importantes se dan en la proyección de niños de un año o menores que se vacunarán con la triple viral y contra la hepatitis: en ambos casos la reducción es de casi el 32%.
De acuerdo con los datos analizados, también se reduce en un 29% la cantidad de vacunas antigripales aplicables durante el embarazo, y hay una proyección de un 27% menos de niños y niñas de entre seis meses y dos años que se aplicarán la antigripal, siempre comparado con los valores de 2023. Un recorte de similar magnitud se da en la vacunación contra la polio de chicos de 5 años, que se reduce en un 27%.
En cuanto a la cantidad de dosis proyectadas para 2026, la distribución de vacunas del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) cae en 8.292.500 dosis, lo que totaliza un 22% menos que en 2023. El PAI es una iniciativa global de salud pública para proteger a la población, especialmente a los niños, contra enfermedades prevenibles por vacunación, ofreciendo acceso universal y gratuito a vacunas contra el sarampión, la polio, el tétanos y la hepatitis, entre otras.
Comparación de metas físicas presupuesto 2023 contra 2026

Por otro lado, el programa de Prevención y Control de Enfermedades Endémicas es otra de las áreas de salud fuertemente recortadas. Mientras que en 2023 se proyectó un accionar de prevención de la rabia humana mediante la vacunación de 4.000.000 de perros, en el flamante presupuesto se prevé que solo se vacunará a 2.200.000 mascotas, lo que representa una caída del 45%.
Otra enfermedad endémica que pierde peso en la política de prevención y control es el Chagas. Entre las acciones prioritarias para prevenir la expansión de la enfermedad, el Ministerio de Salud lleva a cabo el “rociado de viviendas” para disminuir el contagio. De las 40.000 viviendas que se proyectó fumigar en 2023, el número se reduce a 10.000 para este año, es decir, una baja del 75%.
Esta disminución de las metas físicas propuestas por el Ministerio de Salud para 2026 va en línea con la discontinuidad de los programas “Fortalecimiento de la Interrupción de la Transmisión Vectorial del Chagas” y “Prevención y Atención Integral de la Enfermedad de Chagas”, vigentes durante 2023, que representaban apenas el 5% del presupuesto total de la cartera de salud.
Desinversión actual: más costos sanitarios en el futuro
Los datos volcados por el propio Gobierno nacional confirman un giro drástico en la política sanitaria: la prevención primaria y la cobertura de enfermedades crónicas transmisibles y endémicas muestran retrocesos que, en algunos casos, superan el 50%, tanto a nivel de recursos presupuestados como de metas físicas, respecto a los niveles de 2023.
El desmantelamiento gradual y progresivo de las estructuras sanitarias a cargo de la prevención y el control de enfermedades, mediante campañas masivas de vacunación, genera -además del aumento de casos de enfermedades (algunas históricamente erradicadas)- un deterioro del vínculo ciudadano entre salud, prevención y vacunación.
En 2026, la prevención primaria y la cobertura de enfermedades crónicas, transmisibles y endémicas muestran retrocesos que, en algunos casos, superan el 50% respecto de los niveles de 2023
Los mayores ajustes se observan en las campañas de vacunación, que incluyen la proyección de vacunas a adquirir, su distribución y las campañas de concientización. La desinversión actual proyectada para 2026 en los programas y acciones de prevención y control de enfermedades transmisibles e inmunoprevenibles, o de tipo endémico, representará un mayor esfuerzo fiscal en el futuro para cubrir los costos sanitarios ante la expansión de las enfermedades.
Aunque el Poder Ejecutivo destaca el fortalecimiento de algunos programas específicos, como es el caso del Plan 1.000 días, el análisis transversal de la cartera ministerial muestra una profunda contracción de la inversión pública. Ajustado por inflación, el presupuesto del Ministerio de Salud para 2026 es un 30% inferior al de 2023. Es de esperar que, pese a los aumentos nominales de las partidas sanitarias, la capacidad y el alcance operativo sean limitados.
Del análisis del presupuesto 2026, recientemente aprobado, se desprende que, a partir de la contracción de las funciones de prevención, control y cobertura sostenida en el tiempo, se producirán efectos sobre la propia estructura de la salud pública.
Lo que actualmente aparece como una reducción de recursos, justificada a partir de la política de equilibrio fiscal, tiene su correlato en el abordaje y tratamiento de futuras patologías avanzadas, cuyo costo económico será irremediablemente superior al de la prevención primaria y temprana.
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Fuente: El auditor
