Como en casi todo el país, los gastos parecen crecer con mucha más velocidad que los ingresos, en 2008 volvieron a tomar un camino sencillo, pero poco razonable: en un país jaqueado por la inflación aumentaron la presión de ingresos brutos.
Un trabajo del Instituto Argentino para el Análisis Fiscal (Iaraf) detectó subas en los principales tributos provinciales, y señaló que en algunos casos fueron de considerable magnitud.
El impuesto a los ingresos brutos se ha transformado en el principal para los ingresos propios de las provincias, y el trabajo destaca: «Durante 2009 evidenció un sustancial incremento, como resultado de que un grupo de jurisdicciones aplicaron aumentos generalizados en 2008 y el año en curso; la suba es la de mayor magnitud observada desde 2002».
El estudio, que lleva la firma de Nadin Argañaraz, Sofía Devalle e Iván Iturralde, destaca que durante 2008 y lo que va de 2009 se observaron modificaciones significativas en nueve de las 24 jurisdicciones, de las cuales ocho corresponden a aumentos y una a la disminución en la carga tributaria legal promedio. Córdoba, Buenos Aires, Misiones y la ciudad autónoma aplicaron modificaciones sobre gran parte de las actividades aumentando las alícuotas en algunos casos y eliminando exenciones. En la comuna porteña hubo, además, importantes aumentos sobre tributos que gravan la propiedad inmueble, como el ABL, y Mauricio Macri había previsto un incremento mayor de ingresos brutos, pero la Legislatura moderó su proyecto.
El Iaraf considera que los aumentos detectados «por su generalidad y magnitud no se habían observado en los últimos años y dan cuenta de las importantes necesidades de fondo a las que se ven enfrentadas las provincias».
Los más afectados por los aumentos del último año han sido las actividades bancarias, la industria y la construcción y las actividades primarias. «Los cambios tributarios sobre esos sectores explican el fuerte aumento en la carga promedio, puesto que sobre los otros sectores ha permanecido prácticamente invariable.»
La provincia que mayor presión ejerce sobre las actividades y empresas radicadas en su jurisdicción es Misiones, seguida por la ciudad autónoma y Santiago del Estero. San Luis es la que ejerce la menor presión.
La carga que soporta la industria manufacturera en su propia provincia sufrió este año aumentos en cinco jurisdicciones. El primer lugar lo tiene Misiones, donde llega al 3,4% del volumen de facturación total neto de IVA. Este año, la alícuota tuvo allí un incremento de 1,03 puntos porcentuales. Los incrementos también se dieron en Jujuy, Mendoza, Buenos Aires y Córdoba.
La producción realizada fuera del territorio de la provincia en cuestión sufrió aumentos de la carga en Córdoba, donde la alícuota fue aumentada a más del doble, al pasar del 1,5 al 3,5%. Otro tanto pasó en Buenos Aires, donde pasó del 1,45 al 3%. Estos cambios han generado fuertes distorsiones que ocasionaron reclamos empresariales. Un producto que ha sido fabricado fuera del territorio recibe un impuesto mucho mayor. Para las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Misiones, por ejemplo, pareciera que lo que se fabrica en otras partes del territorio argentino es importado, pues se le aplicó una carga suplementaria, en medio de un proceso de recesión.
Impuesto a la vivienda
No sólo el gobierno nacional lanzó proyectos muy poco eficaces para aumentar el número de propietarios de vivienda. Además, las provincias se financian aplicando un gravamen a quien, pese a todos los obstáculos, logra adquirir una. Como máxima ironía, el impuesto es un absurdo gravamen medieval, que se hace sin otorgar ninguna prestación a cambio: el impuesto a los sellos.
Se trata de un gravamen que hay que pagar por el sólo hecho de haber realizado una transacción y registrarla. Y el pago es más absurdo todavía: un porcentaje del valor registrado. En un país en el que el Gobierno dice que son necesarias políticas de acceso a la vivienda, líneas de crédito para inquilinos y blanqueo de capitales para quienes construyan inmuebles nuevos ¿es razonable que se cobre hasta el 3% de la operación por el sólo hecho de realizar una escritura?
En la ciudad autónoma, el impuesto fue derogado en los noventa, pero no han faltado ocasiones en que se ha intentado reflotarlo.
El trabajo del Iaraf descubre una situación paradojal. La actividad más gravada por sellos es la de los juegos de azar, pero en segundo lugar aparecen los «actos y contratos sobre inmuebles», como si se tratara de actividades que conviene desalentar, como la concurrencia a jugar a las tragamonedas. La carga promedio para los juegos de azar es del 3,35%, mientras que para los actos y contratos sobre inmuebles llega al 1,33 por ciento. Para las privatizaciones y concesiones es del 1,20%, para las operaciones de crédito y monetarias es del 1,01%, y del 0,87%, para contratos de suministro.
Las operaciones relacionadas con bienes, como mercadería y cereales, tienen una alícuota promedio del 0,8%. La alícuota general promedio alcanza según el Iaraf al 1,07 por ciento.
Algunas situaciones curiosas son:
* El titular de una tarjeta de crédito con un saldo mensual de mil pesos de gastos del período debe pagar en La Pampa $ 24 por la aplicación del impuesto de sellos sobre el resumen. Se trata de una suma 12 superior a lo que se debe pagar por el mismo concepto en Entre Ríos y 24 veces más que en Santa Fe. En Córdoba, hay que pagar $ 6, al igual que en Buenos Aires. Cualquiera sea el monto, parece por demás ridículo que se grave la realización de un resumen de tarjeta. No parece otra cosa que un castigo a quienes bancarizan y transparentan sus operaciones, y una vez más los gobiernos muestran una notable capacidad para fomentar la pereza de los recaudadores, que se limitan a gravar más a quienes ya pagan. Los sellos sobre el resumen de tarjetas no se aplica en La Rioja.
* Contratar un seguro para un vehículo de $ 150 mensuales netos de IVA requiere el pago de $ 36 por año de sellos en Neuquén y en Tucumán; de $ 27, en Corrientes, La Pampa, Mendoza, Misiones y San Juan. En Santa Fe se pagan $ 25,2; en Jujuy y en Salta, $ 21,6, y $ 18 en Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Río Negro y Santiago del Estero. No se paga nada en La Rioja, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
* Comprar un inmueble de $ 200.000 que no sea para vivienda única familiar lleva a pagar $ 7000 pesos de impuestos en Río Negro; $ 6000, en Buenos Aires, Chubut, La Pampa y Neuquén; de $ 5000, en la ciudad autónoma, Corrientes, Mendoza, Misiones, Salta y Santa Cruz.
* La misma operación anterior hace pagar $ 4750 por sellos en Santa Fe; $ 4600, en Entre Ríos; $ 4000, en Formosa, Jujuy y Tucumán, y $ 3600, en Catamarca y en La Rioja.
* Obtener un crédito personal no sólo tiene una tasa elevada, de lo que suelen quejarse enfáticamente los gobernantes. También hay que paga sobre ello impuesto de sellos, para encarecer la operación de cuyo costo los mismos gobernantes se alarman. El impopular gobernador de Mendoza, Celso Jaque, encabeza la tabla de quienes más gravan estas operaciones. En su provincia, por un préstamo de diez mil pesos hay que abonarle al Estado un total de $ 150. Es el triple de lo que se paga, por ejemplo, en la vecina San Juan y el 50% más que en la también vecina San Luis. Neuquén está segunda con $ 140; en Salta hay que pagar $ 120. En Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, Misiones y Río Negro hay que pagar $ 100.
* También se pagan $ 100 en concepto de sellos por un préstamo personal de diez mil pesos en San Luis, Santiago del Estero, Santa Cruz, Santa Fe, Tierra del Fuego y Tucumán. En la ciudad autónoma se pagan $ 80; en San Juan, $ 50; en Córdoba, $ 20, y nada en La Rioja.
Panorama
* Ocho jurisdicciones aplicaron importantes incrementos en la presión de ingresos brutos durante 2008: Córdoba, Buenos Aires, Misiones, la ciudad autónoma, Jujuy, Tucumán, Río Negro y Mendoza.
* La ciudad autónoma está segunda en el ranking, encabezado por Misiones, de quienes más carga realizan sobre las actividades y empresas radicadas en el propio territorio; la menor presión se aplica en San Luis.
* Córdoba aumentó a más del doble la carga de ingresos brutos a la venta en su territorio de bienes fabricados fuera; pasó a encabezar el ranking en ese rubro, seguida por Misiones, San Juan, Buenos Aires y la ciudad autónoma.
Jorge Oviedo
LA NACION
