Mientras Héctor Méndez se reúne con Cristina Kirchner haciendo uso formal de su flamante cargo al frente de la Unión Industrial Argentina (UIA), su antecesor, José Ignacio De Mendiguren, salió a cruzar con claridad la campaña apocalíptica de Néstor Kirchner: “La situación no tiene nada que ver con el 2001”.
“La situación es muy distinta al 2001. El país estaba en default, venía de una devaluación, de 41 meses seguidos de recesión, con un poder político inexistente, habían pasado cinco presidentes en una semana, con apenas 8.000 millones de dólares en el Banco Central, la recaudación era inexistente”, enumeró a Puro Periodismo, por AM El Mundo.
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El ex ministro de la Producción de Eduardo Duhalde y hombre muy empapada con aquellos días de caos, siguió con esa postura: “En el 2001 la gente gritaba que se vayan todos y corrían serio riesgo las instituciones. Hoy nada de eso ocurre. Tenemos un nivel de reservas altos, hay superávit y superávit comercial, retrocediendo, pero todavía se mantiene”.
Mientras le bajó el tenor a la cumbre de Méndez y la presidenta –“Lo llamó ella, pero nosotros como UIA tenemos una reunión con todo el cuerpo para acercarles nuestras propuestas”, aclaró-, aprovechó la oportunidad para asaltar con críticas la política económica del kirchnerismo.
“La Argentina tiene que pasar del crecimiento al desarrollo. El crecimiento es algo espontáneo, uno crece con lo que tiene a mano, el desarrollo requiere políticas de largo plazo, y acá estamos sumidos en el corto plazo, todo es cortoplacismo, ese es nuestro problema. A veces hay que tomar alguna medida dura pero beneficiosa en el largo plazo. Si solo se piensa en el corto, termina siendo perjudicial”, atacó.
Y siguió: “Tenemos que fijar objetivos, por ejemplo llegar a los 100 mil millones de exportaciones industrializadas, que un 40 por ciento sea de manufacturas, llegar a una cosecha de 130 millones de toneladas, llegar a los 80 millones de toneladas de carne”.
“Acá al otro día de la elección hay que convocar al Consejo Económico y Social y fijar acuerdos y objetivos de manera que la sociedad vuelva a creer. Mientras haya desconfianza y no se dejen las viejas discusiones atrás, no van a venir las inversiones”, cerró De Mendiguren.
