Continúa la salida de capitales en el primer trimestre

El período vacacional puso paños fríos a la demanda de dólares en los primeros meses de 2009. Pero nuevos shocks -paro agropecuario y adelantamiento de las elecciones legislativas- reflotaron la fuga hacia el dólar. El Banco Central se focalizó en evitar el stress financiero y cambiario y resignó US$ 2.331 millones de reservas, monto similar al del segundo trimestre de 2008 -en pleno conflicto con el sector agropecuario-. Si bien la liquidación de los exportadores agropecuarios oxigenó transitoriamente el mercado cambiario, el escenario de incertidumbre política y el deterioro de la actividad económica dificultan el repunte de las expectativas, y en consecuencia, el freno de la fuga.

Al primer trimestre de 2009, la cuenta capital y financiera registró un déficit de US$ 1.200 millones.
De todas formas, en este número se encierra el hecho que el BCRA incrementó su endeudamiento para sostener las reservas.
La cuenta financiera del sector privado mostró un déficit mayor: US$ 2.000 millones. En los últimos 4 trimestres el déficit financiero del sector privado supera los US$ 15.000 millones.
La cuenta del sector público también fue deficitaria (-US$ 300 millones) ya que tiene cerrados los accesos a los mercados internacionales.
La metodología del balance de pagos incluye ciertas distorsiones en la cuenta capital que dificultan cuantificar la fuga neta de capitales del sector privado.
Por esta razón, es conveniente también observar lo que ocurrió en el trimestre con el balance cambiario que elabora el BCRA.
Según el balance cambiario, la fuga de capitales del sector privado habría superado los US$ 4.000 millones.
En definitiva, esta fuga se financió mediante el superávit de cuenta corriente y el endeudamiento del BCRA.
De todas maneras, esta situación no es sostenible en el largo plazo: el canal comercial acusa cierto desgaste (que podría profundizarse) mientras que el financiamiento al BCRA no es ilimitado.
La sustentabilidad de la balanza de pagos sólo se logrará si se frena la fuga de capitales privados y esto sólo ocurrirá si se revierten las expectativas.

Reservas y tipo de cambio para compensar la salida
En informes anteriores destacamos las fuertes presiones que se registraron en 2008 sobre el mercado de cambios que derivaron en pérdida de reservas y suba del tipo de cambio. La salida de capitales se explicó principalmente por el comportamiento del sector privado no financiero, que impulsado por sucesivos shocks –conflicto agropecuario, estallido de la crisis internacional y estatización de las AFJP– ha optado por dólares como principal activo de resguardo.
Como resultado, la formación de activos externos superó el pico de 2001-2002 y alcanzó US$ 23.000 millones en el año.
Al comienzo de 2009 se observó cierta calma debido al período vacacional que puso paños fríos a la fuga. Así, el Banco Central logró comprar US$ 628 M de reservas y mantener la divisa por debajo de $/US$ 3,50 hasta mediados de febrero.
Ahora bien, nuevos shock caldearon el ánimo en el mercado cambiario. El 20 de febrero el sector agropecuario volvió al paro tras fallidos intentos de diálogo con el ejecutivo. No sólo eso, el 13 de marzo se anunció el adelantamiento de las elecciones legislativas. Esto no hizo más que reavivar la incertidumbre y la desconfianza en las políticas económicas, reflotando en consecuencia la fuga hacia el dólar.

Desde entonces, el Banco Central se ha focalizado en evitar el stress en el mercado de cambios. Para ello, resignó US$ 2.331 millones de reservas internacionales, monto similar al del segundo trimestre de 2008 -en pleno conflicto con el sector agropecuario-. Aún así el dólar alcanzó los $/US$ 3,70 –valor similar al registrado a mediados de 2002–.
Esta mejora de la divisa, sumada a un leve repunte de los precios de las commodities, alentó a los exportadores a liquidar la cosecha. La oferta oxigenó
–transitoriamente- el mercado cambiario y relajó marginalmente las presiones sobre el dólar durante la segunda semana de abril.
Igualmente, el escenario de incertidumbre política y el deterioro de la actividad económica dificultan el repunte de las expectativas en el corto y mediano plazo. Ante este escenario, son bajas las probabilidades de que se frene la fuga de capitales en los meses venideros.

Persiste la fuga de capitales
La cuenta capital y financiera del Balance de Pagos (que elabora INDEC y utiliza la base devengado) contabiliza el saldo de transacciones financieras entre la Argentina y el mundo. Entre enero y marzo de 2009, y por cuarto trimestre consecutivo, habría registrado déficit, esta vez de casi US$ 1.200 M. Si bien el rojo fue menor al de los últimos tres trimestres, implica un empeoramiento en relación al saldo del mismo período del año anterior (US$ +937 M).

El rojo del primer trimestre se registró por la cuenta del sector privado (US$ -2.000 millones) y del sector público no financiero (US$ -300 millones), compensados parcialmente por las operaciones del BCRA (US$ +1.200 millones).
La salida del sector público no financiero (gobierno + empresas públicas) se debió al pago de vencimientos.
En cuanto a las transacciones del BCRA, las mismas apuntaron a sostener el nivel de reservas. En el primer trimestre, con el crecimiento que mostró en su endeudamiento con organismos (Banco de Basilea, entre otros) y en el rubro “otros pasivos” de su balance, el ingreso neto de capitales del BCRA habría superado por lo menos US$ 1.100 millones.
Por su parte, el déficit registrado en la cuenta financiera del sector privado (bancario y no bancario) es un reflejo de la fuga de capitales. En el Balance de Pagos es muy difícil aislar la salida de dólares del sector privado por cuestiones metodológicas.
Por ejemplo, las importaciones registradas que aún no se pagaron y las utilidades que se realizaron pero no se giraron al exterior se consideran contablemente como un ingreso privado de capitales, lo que compensa parcialmente la fuga.
Por esta razón, para precisar la fuga de capitales del primer trimestre es conveniente mirar lo que ocurrió con el Balance Cambiario (que elabora el BCRA y utiliza la base caja) que mide las transacciones cursadas a través del Mercado de Cambios.
Según el Balance Cambiario en el primer trimestre de 2009 el déficit de la cuenta financiera habría rondado US$ 2.700 millones, lo que supone una fuga de capitales privados superior a US$ 4.000 millones (el doble que en igual trimestre de 2008).

En los últimos meses el superávit de cuenta corriente y el endeudamiento del BCRA financiaron buena parte de la fuga de dólares, amortiguando el deterioro de las reservas. De todas maneras, el canal comercial acusa cierto desgaste (que podría profundizarse) mientras que el financiamiento al BCRA no es ilimitado.

Fuente:Ecolatina

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