De todas maneras, funcionarios de la cancillería manifestaron que están tranquilos porque, según ellos, el reglamento de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, el órgano creado por la Convensión de Naciones Unidas sobre el derecho de Mar de 1982 (Convemar) expresa que aquellas situaciones donde existan disputas de soberanía, la misma no considerará ni calificará la presentación de un Estado, salvo que exista previo acuerdo de las partes.
Además de fondos marinos alrededor de las Malvinas (en el Atlántico sur), Londres prevé reclamar sus derechos sobre el lecho submarino alrededor de la isla Ascensión (también en el Atlántico sur), así como de Rockall, un peñón aislado del Atlántico norte.
Este reclamo podría aumentar la tensión entre Gran Bretaña y Argentina, 25 años después de la guerra que enfrentó a ambos países por la soberanía de las Malvinas. Pero los intereses británicos chocarían además con Dinamarca e Islandia, que reclaman el mismo derecho sobre Rockall, según el diario.
El fondo marino de las Malvinas puede esconder reservas de gas y petróleo, mientras que el lecho submarino alrededor de Ascensión es rico en minerales. Rockall, por su parte, es un enclave estratégico en los derechos de pesca en ese lugar.
La ONU aceptará hasta mayo de 2009 todas las demandas de países con pretensiones territoriales sobre nuevos fondos marinos en virtud de una nueva legislación según la cual un estado puede redefinir los límites de sus fondos marinos en virtud de la extensión de su plataforma continental si se aportan pruebas geológicas.
Las fronteras marítimas de los estados se fijan a 200 millas náuticas de distancia de las costas, aunque este límite puede aumentar hasta las 350 millas si un Estado puede demostrar que su plataforma continental cubre esa distancia.
Rusia, por ejemplo, inició en agosto una expedición para reivindicar una parte del océano Ártico rica en hidrocarburos, y aseguró que dispone de pruebas de que esa zona forma parte de su plataforma continental.
Fuente: AFP
