El responsable que se disfraza de salvador
Pauli integra el espacio que impulsó medidas que golpearon directamente a la producción fueguina:
- Apertura indiscriminada de importaciones.
- Eliminación de aranceles protectores.
- Recorte de subsidios al transporte y la energía.
- Debilitamiento del régimen de promoción industrial.
Estas decisiones derivaron en desempleo creciente, caída del consumo y pérdida de competitividad en las fábricas de Río Grande y Ushuaia.
El discurso del “volantazo”
Que ahora el mismo diputado hable de “volantazo” es repudiable. No se trata de un diagnóstico honesto, sino de un intento de deslindar responsabilidades y presentarse como quien advierte sobre un problema que él mismo profundizó.
El cinismo es evidente: primero se destruye el entramado productivo y luego se exige un cambio de rumbo, como si la crisis fuera ajena a sus propias decisiones.
El vaciamiento del FAMP
El Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP) fue concebido como herramienta para diversificar la economía provincial. Sin embargo:
- Se nutría del 15% de los beneficios fiscales de las empresas radicadas en la isla.
- Aunque debía destinarse a obra pública y proyectos productivos, su administración quedó bajo control de Nación, dejando a la provincia con escasa capacidad de decisión.
- Con la resolución libertaria que redujo a 0% el aporte obligatorio, el fondo quedó vaciado.
La paradoja es que ahora Pauli reclama un “volantazo” para salvar la industria, cuando su propio espacio político fue el que desfinanció el FAMP y centralizó su manejo en Nación, frenando obras estratégicas y proyectos de diversificación.
Lo que está en juego
La industria fueguina no necesita volantazos improvisados ni discursos oportunistas. Necesita políticas de Estado estables que defiendan el empleo, la soberanía productiva y el derecho de los trabajadores a vivir con dignidad.
En definitiva: las palabras de Pauli no son advertencia, son confesión. El “volantazo” que reclama es la consecuencia directa de las políticas que él y su espacio promovieron. Tierra del Fuego merece un debate honesto, no un espectáculo de cinismo político.
Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar
