El salario real de los trabajadores registrados (públicos y privados), deflactado por IPC actualizado por ENGHo 2017/18, cayó al inicio de la gestión Milei y se recuperó parcialmente hasta noviembre de 2024. Pero desde ese momento muestra un retroceso constante y acumula una caída de 14,3%. Este fenómeno coincide con un aumento sostenido de la morosidad de los hogares, que asciende a 13,0% en Proveedores Financieros.
Considerando conjuntamente la masa salarial de los trabajadores registrados y los ingresos correspondientes a los haberes jubilatorios, durante la era Milei se produjo una pérdida acumulada de 8,3 puntos porcentuales en los ingresos de
trabajadores y jubilados. Esta caída fue parcialmente compensada mediante el acceso al crédito de los hogares. En concreto, el endeudamiento atrasó los efectos del ajuste.
El ingreso disponible se redujo sensiblemente. Mientras los salarios registrados acumulan, desde enero de 2024, una suba de 253%, los servicios esenciales aumentaron muy por encima de ese guarismo. El gas incrementó sus tarifas en +2.071%, el transporte hizo lo propio en +1.442%, el agua aumentó +544% y la electricidad incrementó sus valores en +393%. La brecha entre ingresos y gastos obligó a muchas familias a recurrir al endeudamiento para sostener su nivel de consumo.
Se verifica una relación entre los niveles salariales y la irregularidad en el pago de los créditos de las familias: las provincias con salarios más bajos en relación con el promedio nacional son, en general, las que presentan mayores niveles de morosidad. La Rioja, con salarios 31,5% por debajo de la media nacional, registra el mayor ratio de irregularidad, con 23,1%.
Le siguen Santiago del Estero, cuyos salarios se ubican 29,2% por debajo del promedio nacional y presenta una morosidad del 18,1%, y Misiones, con salarios 29,7% inferiores a la media y un ratio de morosidad del 16,9%.
En julio de 2026, un total de 4.185.913 personas con deudas irregulares se ubica en el rango de 25 a 54 años, concentrando el 70,7% de la morosidad total del país. Es decir, el fenómeno del endeudamiento impactó de lleno sobre la población en edad laboral activa y, fundamentalmente, sobre los jefes y jefas de hogar que afrontan la carga del costo de vida familiar.
El rango de edad que va desde los 35 a los 44 años ostenta los montos más elevados de mora. El acumulado del segmento representa 30,6% del total moroso, con un saldo de $4.639.030 millones ($3.204.472 millones en entidades bancarias y $1.434.559 millones en billeteras virtuales).
Fuente: CEPA
