En una columna de opinión, recordó que el Gobierno fueguino sostiene que la provincia podrá desarrollar la actividad con mayores controles y nuevas tecnologías. Sin embargo, afirmó que la experiencia de Chile demuestra que esas promesas no alcanzaron para impedir escapes masivos de salmones, sobreproducción, uso intensivo de antibióticos y problemas laborales.
Godoy señaló que, aunque la salmonicultura genera exportaciones millonarias, también concentra la actividad en pocas empresas y gran parte del empleo corresponde a trabajadores tercerizados. Además, sostuvo que la industria se orienta principalmente a los mercados internacionales y no necesariamente fortalece las economías locales.
El especialista también cuestionó la Ley 1601, que volvió a habilitar la actividad en determinadas zonas de la provincia, al considerar que eliminó mecanismos sancionatorios que sí contemplaba la legislación anterior.
Finalmente, planteó que el debate no debería reducirse a elegir entre salmoneras o desempleo, sino abrir la discusión sobre otros modelos de desarrollo que generen empleo sin incrementar la dependencia económica ni los riesgos socioambientales.
Fuente: Desde las Bases.
