Ruta Nacional 3: la arteria logística del Sur, olvidada entre pozos, promesas e inacción judicial

Tierra del Fuego 10/08/2026.- La Ruta Nacional N° 3 es la columna vertebral que une al país a lo largo de más de 3.000 kilómetros, desde el Obelisco porteño hasta Bahía Lapataia en Tierra del Fuego. Sin embargo, en el extremo sur del territorio, esta vía estratégica —crucial para extraer la producción hidrocarburífera, pesquera, industrial y ganadera de la Patagonia— muestra su cara más peligrosa: un deterioro estructural crónico que parece invisible para las soluciones políticas y judiciales.

A diferencia de otras arterias nacionales donde el reclamo social ha logrado respuestas inmediatas o cautelares de contingencia, la Ruta 3 en la Patagonia sur atraviesa una parálisis preocupante. En las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, el abandono asfaltado pone en evidencia el impacto del freno a la obra pública y las falencias operativas del mantenimiento vial.

Santa Cruz: el monumento al pozo y la obra inconclusa

En territorio santacruceño, el recorrido de la RN 3 se convierte en un calvario logístico. El tramo que conecta Comodoro Rivadavia con Caleta Olivia es un caso paradigmático de desidia acumulada durante décadas: obras de autovía paralizadas, bajadas peligrosas y carpetas asfálticas destruidas por el peso incesante de camiones de gran porte.

Hacia el sur, entre Comandante Luis Piedra Buena y Río Gallegos, las deformedades de la calzada, la falta de demarcación y el ahondamiento de huellas por el flujo pesado exigen maniobras de riesgo a los conductores. A pesar de los constantes reclamos de transportistas y vecinos, las intervenciones de Vialidad Nacional se reducen a parches superficiales que duran lo que tarda en llegar el próximo invierno.

Tierra del Fuego: la isla desconectada de respuestas

Cruzando el Estrecho de Magallanes, la RN 3 representa el único nexo terrestre que conecta a los habitantes e industrias fueguinas con el resto del país. Sin embargo, el tramo insular no escapa a la crisis.

Las rigurosas heladas y las intensas nevadas del invierno aceleran el desgranamiento del pavimento en los sectores más críticos, como la zona cordillerana del Paso Garibaldi o los accesos urbanos a Río Grande y Ushuaia. En estos trayectos, la combinación de hielo, deformaciones en el asfalto y mantenimiento invernal insuficiente transforma el tránsito diario en una ruleta rusa. Mientras el costo de los insumos y de la producción insular se encarece por las dificultades logísticas, las obras de repavimentación profunda continúan congeladas.

Un silencio que cuesta vidas y producción

La inacción respecto a la Ruta 3 en la Patagonia evidencia una brecha entre la retórica del desarrollo federal y la realidad de las rutas del país. Mientras el transporte pesado desgasta diariamente una calzada sin conservación de fondo, la infraestructura vial del Sur sigue esperando inversiones estructurales que garanticen una transitabilidad segura y a la altura de lo que la región le aporta a la economía nacional.

Fuente: www.lalicuadoratdf.com.ar

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