Un mercado laboral en retroceso
- La informalidad laboral se encuentra en su nivel más alto en 20 años, lo que significa que millones de trabajadores carecen de aportes, cobertura médica y estabilidad.
- El empleo formal se achica, mientras crecen los trabajos precarios y de baja calidad.
- El endeudamiento familiar se convierte en un mecanismo de supervivencia, con créditos y tarjetas usados para cubrir necesidades básicas.
Impacto en el tejido productivo
El cierre de más de 30.000 empresas refleja un vaciamiento del aparato productivo nacional.
- Las pymes son las más afectadas, incapaces de sostener costos operativos en un contexto de caída del consumo y presión impositiva.
- Grandes firmas también reducen operaciones o trasladan producción fuera del país.
- La falta de crédito y la apertura indiscriminada de importaciones aceleran la desindustrialización.

Conclusión
La pérdida de 340.000 empleos y 30.000 empresas en poco más de dos años y medio muestra una crisis estructural que trasciende coyunturas. El mercado laboral argentino está partido en dos: un núcleo reducido de trabajadores formales y una mayoría precarizada que sobrevive con ingresos insuficientes. La consecuencia es clara: tener trabajo ya no garantiza salir de la pobreza, y el país enfrenta un escenario de desinversión y desprotección social que compromete su futuro inmediato.
Cifras clave de la crisis laboral y productiva en Argentina (últimos 29 meses)
- Empleo perdido: 340.000 puestos de trabajo
- Empresas cerradas: más de 30.000
- Informalidad laboral: máximo en 20 años (4 de cada 10 trabajadores sin aportes)
- Pobreza: afecta a casi 40% de la población
- Endeudamiento familiar: creciente uso de créditos y tarjetas para cubrir necesidades básicas

