El gobernador Gustavo Melella y el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, acordaron un “alto al fuego” tras varios meses de enfrentamiento abierto por la demora en el envío de fondos coparticipables a los municipios. La tregua se produjo tras la decisión del mandatario provincial de desactivar, al menos por ahora, la pulseada legislativa en torno a la Ley de Goteo.
Las diferencias por el reparto de recursos se mezclaron con la discusión por la reforma constitucional impulsada por el oficialismo provincial y terminaron rompiendo una alianza que supo ser clave en procesos electorales recientes.
Ahora, con las cuentas provinciales y municipales bajo presión por la caída de ingresos nacionales, tanto la Casa de Gobierno como la Intendencia de Ushuaia parecen apostar a una tregua que les permita atravesar una coyuntura económica cada vez más compleja.
El llamado que abrió una nueva etapa
La señal más clara del deshielo la dio el propio Vuoto. El intendente confirmó que mantuvo una extensa conversación telefónica con Melella y adelantó que ambos volverán a reunirse en los próximos días. “Pudimos entablar un diálogo y estamos charlando con el gobernador”, afirmó. También destacó que “cuando trabajamos juntos construimos una relación muy buena” y consideró que las diferencias políticas no deben personalizarse.
Según relató, la discusión entre ambos espacios “se puso áspera” porque confluyeron dos debates especialmente sensibles: la demora en la transferencia de recursos coparticipables y el proyecto de reforma de la Constitución provincial. En ese contexto, reiteró sus cuestionamientos a la iniciativa constituyente al sostener que, en medio de una fuerte caída de ingresos, no resultaba prioritario destinar recursos a ese proceso.
Pese a las diferencias, el jefe comunal buscó bajar el tono y reivindicó la necesidad de sostener canales institucionales de diálogo. Incluso deslizó una crítica indirecta hacia funcionarios del gabinete provincial al señalar que Melella tiene “mucha sensibilidad social” pero que parte de su equipo “ha perdido la empatía”.
La Ley de Goteo quedó en pausa
El acercamiento político tuvo una traducción inmediata en la Legislatura. Luego de que Melella solicitara a los legisladores oficialistas no avanzar con la insistencia sobre el veto parcial a la Ley de Goteo diario, la legisladora justicialista Victoria Vuoto hermana del intendente y su voz en el parlamento, pidió que el expediente regresara a comisión.
La iniciativa, sancionada originalmente a fines de abril, buscaba establecer la transferencia automática y diaria de los fondos coparticipables a Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, limitando los márgenes de discrecionalidad del Poder Ejecutivo en la administración de esos recursos.
La moción fue aprobada por mayoría y abrió una ventana para que el Gobierno provincial y los municipios intenten alcanzar algún entendimiento antes de que el tema vuelva al recinto.
Una mesa técnica para ordenar las cuentas
La primera consecuencia práctica de la tregua fue la reunión entre el ministro de Economía, Alejandro Barrozo, y los responsables financieros de los municipios. Durante el encuentro, la Provincia se comprometió a acelerar procesos administrativos vinculados a la distribución de recursos y a trabajar en mecanismos que otorguen mayor previsibilidad a las administraciones locales.
La agenda incluyó además el pago del medio aguinaldo, una preocupación compartida por todos los niveles del Estado ante el deterioro de las cuentas públicas.
Otro de los puntos abordados fue la elaboración de una resolución consensuada para determinar con precisión los coeficientes que corresponden a cada municipio en el reparto de recursos coparticipables. El Gobierno sostiene que esos índices dependen de variables asociadas a la recaudación local y que es necesario actualizar criterios para evitar conflictos futuros.
El acercamiento entre Melella y Vuoto es observado con desconfianza por quienes consideran que la crisis financiera provincial limita severamente cualquier posibilidad de acuerdo económico de fondo. Según sostienen esas voces, la Provincia atraviesa una situación de extrema fragilidad y afronta salarios y gastos corrientes mediante adelantos de coparticipación enviados por Nación.
También cuestionan el nivel de deuda acumulada con los municipios. De acuerdo con esa mirada, Río Grande y Ushuaia, las dos ciudades más grandes de la provincia, tienen pendientes envíos por cerca de 17.500 millones de pesos, producto de retrasos que ya superan ampliamente los plazos habituales de transferencia. En promedio, ya corren 45 días y contando.
Por eso, si bien participarán de las mesas técnicas previstas para el lunes, no esperan avances significativos. “La Provincia busca ganar tiempo”, resumen.
¿Tregua financiera o acuerdo político?
Al respecto de la eventual recomposición política entre Melella y Vuoto, en la oposición relativizan la posibilidad de que esté sostenida en recursos económicos. “Si hay acuerdo, no puede ser por plata porque la Provincia no la tiene”, apuntan.
En esa interpretación, el gobernador y el intendente de Ushuaia buscarían contenerse mutuamente frente a un escenario fiscal cada vez más restrictivo y a un calendario electoral que empieza a asomar en el horizonte.
La sospecha se alimenta además por el antecedente de la última campaña electoral, cuando buena parte de las obras ejecutadas en Ushuaia durante ese período contaron con respaldo financiero provincial.
Por ahora, hay «alto al fuego». Lo que todavía no está claro es si se trata apenas de una pausa táctica para descomprimir el conflicto por la coparticipación o del primer paso hacia una nueva etapa de la sociedad política entre dos dirigentes que hasta hace pocas semanas parecían decididos a romper todos los puentes.
Fuente: Letra P


