Rockhopper Exploration y su socia Navitas Petroleum confirmaron que el proyecto Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas, iniciará la extracción de crudo en el primer trimestre de 2028. La inversión supera los 2.000 millones de dólares y se enmarca en un territorio cuya soberanía reclama la Argentina.
La petrolera británica Rockhopper Exploration, junto a su socia israelí Navitas Petroleum, confirmó que en 2028 comenzará la extracción de crudo del proyecto Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas. Con una inversión superior a los 2.000 millones de dólares y reservas estimadas en cientos de millones de barriles, el emprendimiento se consolida como uno de los mayores desarrollos offshore del Atlántico Sur.
El gobierno argentino ha expresado su rechazo, recordando que las Islas Malvinas son territorio en disputa y que cualquier explotación unilateral constituye una violación de la soberanía nacional. Pese a ello, las empresas ya han firmado contratos clave y acordado pagos al gobierno colonial para despejar obstáculos legales.
Este avance marca un nuevo capítulo en el saqueo colonial de nuestros recursos naturales, en un contexto donde la crisis energética golpea a las provincias argentinas y la diplomacia parece insuficiente para frenar la apropiación ilegítima de hidrocarburos en el Atlántico Sur.
- Ubicación: Cuenca Norte de Malvinas, a 220 km del archipiélago.
- Operadores: Navitas Petroleum (65%) y Rockhopper Exploration (35%).
- Inicio de producción: Primer trimestre de 2028.
- Reservas estimadas: Entre 300 y 900 millones de barriles de petróleo.
- Inversión total: Aproximadamente 2.100 millones de dólares.
- Infraestructura clave: Unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) y plataformas de perforación.
- Argentina rechaza la explotación: La Cancillería argentina ha reiterado su “más enérgico rechazo” a cualquier actividad unilateral en las Islas Malvinas, recordando resoluciones de la ONU que instan a evitar acciones mientras persista la disputa de soberanía.
- Acuerdo fiscal con el gobierno colonial: Rockhopper pagará £30 millones (USD 40 millones) al gobierno de ocupación de las islas para despejar obstáculos legales.
- Impacto regional: Mientras se avanza en este proyecto, la crisis petrolera golpea a Tierra del Fuego, donde cientos de trabajadores enfrentan despidos.
- Colonialismo energético: El proyecto es visto por sectores argentinos como un “nuevo puerto para el saqueo colonial” de recursos naturales.
- Impacto ambiental: La explotación offshore de larga duración (30–35 años) plantea riesgos de contaminación en aguas del Atlántico Sur.
- Legitimidad cuestionada: Al no contar con consentimiento argentino, las operaciones se consideran ilegítimas y podrían derivar en litigios internacionales.
- Fuente: Pagina/12
