Esta medida se adopta tras la derogación de la ordenanza que establecía el esquema tarifario para el funcionamiento del complejo termal, decisión tomada por el Concejo Deliberante y ajena al Municipio. La eliminación de esta herramienta normativa impide sostener el funcionamiento previsto del espacio y continuar con la nueva etapa de mejoras planificada.
Desde el Municipio proyectábamos inversiones, tareas de mantenimiento, fortalecimiento de servicios e incorporación de nuevas prestaciones para optimizar la experiencia de vecinos, vecinas y visitantes. Sin embargo, estas acciones deberán quedar momentáneamente suspendidas al público, mientras se continúa con los trabajos de mejora e inversión proyectada, hasta contar con las herramientas administrativas necesarias para garantizar la integridad de las personas que hacen uso de este lugar.
En un contexto económico complejo, marcado por la disminución de recursos y la necesidad de administrar los fondos públicos con previsibilidad, lamentamos profundamente tener que adoptar esta decisión.
Agradecemos la comprensión de toda la comunidad y reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando para que este espacio estratégico para el turismo y el desarrollo local pueda retomar sus actividades en las mejores condiciones posibles.
El cierre de las Termas no es un hecho menor: hablamos de un espacio estratégico para el turismo y el desarrollo local. La derogación de la ordenanza tarifaria no solo interrumpe inversiones y tareas de mantenimiento, sino que también posterga la incorporación de nuevos servicios que estaban proyectados para optimizar la experiencia de vecinos y visitantes.
En un contexto económico complejo, marcado por la disminución de recursos y la necesidad de administrar fondos públicos con previsibilidad, la eliminación de la herramienta normativa refleja una falta de responsabilidad institucional. Se priva a la comunidad de un espacio que debía ser motor de crecimiento y se genera incertidumbre sobre el futuro de un proyecto que ya había comenzado a consolidarse.
La medida afecta directamente a la ciudadanía y al turismo. Los vecinos pierden acceso a un servicio público que debía estar garantizado, mientras que los visitantes encuentran una ciudad con menos atractivos disponibles. La falta de continuidad en políticas de desarrollo golpea la confianza en las instituciones y debilita la proyección de Tolhuín como destino turístico.
El Municipio reafirmó su compromiso de seguir trabajando para que el complejo retome sus actividades en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, este editorial exige que el Concejo Deliberante asuma su responsabilidad y restituya las herramientas necesarias para garantizar la integridad de las personas y el funcionamiento del espacio.
Conclusión: El cierre de las Termas de Tolhuín es más que una medida administrativa: es un retroceso en la política de desarrollo local. La comunidad merece respuestas claras y acciones inmediatas que devuelvan previsibilidad a un proyecto que simboliza el potencial turístico y económico de la ciudad.
