El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presenta este miércoles su primer informe de gestión ante la Cámara de Diputados en un contexto cargado de tensión política, denuncias y fuerte expectativa opositora.
La sesión comenzó cerca de las 10:30 y podría extenderse por varias horas. En total, los bloques elevaron más de 4.800 preguntas, de las cuales el Ejecutivo respondió poco más de 2.100. El dato expone la magnitud del debate que se abre en el recinto.
Desde el inicio, el oficialismo buscó mostrar respaldo. El presidente Javier Milei sigue la exposición desde el palco junto a Karina Milei. Incluso, al ingresar, se lo escuchó gritarle: “Vamos, Manuel”, en un gesto de apoyo explícito.
Adorni arrancó con un mensaje fuerte en defensa del rumbo económico. “Recibimos un país en crisis terminal”, sostuvo, y aseguró que el Gobierno ya muestra “resultados contundentes y positivos”. En esa línea, remarcó: “El ajuste más grande de la historia permitió estabilizar la economía” y afirmó que la gestión está “sentando las bases de un nuevo comienzo”.
Sin embargo, también dejó una admisión que resonó en el recinto: “El último dato de inflación fue malo. No nos gustó”, dijo, aunque reivindicó el rumbo general.
Al apuntar contra la oposición, endureció el tono: “Hubo una operación golpista deliberada y sistemática”, lanzó, y agregó que esas maniobras buscaron afectar variables económicas clave. También advirtió: “Sabemos que ese impacto no se reflejó en el bolsillo de la gente”.
Seguridad, elogios internos y mensaje político
En materia de seguridad, el jefe de Gabinete buscó mostrar resultados y continuidad. “Argentina no será más tierra fértil para delincuentes”, afirmó ante los diputados.
También insistió con una de las frases que repite el oficialismo: “El que las hace, las paga en la Argentina”. Adorni destacó la baja en la tasa de homicidios y aseguró que el país es hoy “el menos violento de América Latina”. Además, remarcó el crecimiento en los decomisos de droga y el despliegue territorial de las fuerzas.
En ese tramo, elogió la gestión actual y la vinculó con el “legado” de Patricia Bullrich, al sostener que existe una línea de continuidad en la política contra el delito.
El punto más incómodo: patrimonio y denuncias
Más allá del discurso, el tema que sobrevuela la sesión es su situación patrimonial. La oposición preparó preguntas sobre propiedades, viajes y el caso $LIBRA, en medio de denuncias por presunto enriquecimiento ilícito.
Hasta ahora, Adorni evitó referirse en detalle a esos puntos durante su exposición inicial, lo que incrementó la tensión en el recinto y anticipa cruces más duros en la ronda de preguntas.
Las dudas se centran en inconsistencias entre ingresos declarados y nivel de gastos, un eje que amenaza con dominar el tramo más áspero del debate.
Con miles de preguntas en agenda, la oposición busca sostener el orden del debate para evitar interrupciones y garantizar respuestas. El objetivo es claro: exponer al jefe de Gabinete en los temas más sensibles.
La sesión, que podría extenderse por más de seis horas, se convierte así en una prueba política clave para Adorni, que intenta mantener el discurso oficial en medio de cuestionamientos crecientes.
