Alberto no es Lula, y el FDT no es el Partido de los Trabajadores.

Rio Grande 31/10/2022.- Me llamó poderosamente la atención esta histeria colectiva alrededor del triunfo de Lula Da Silva en las elecciones del domingo en Brasil, y particularmente en Buenos Aires. El gobierno nacional intenta sacar redito de esto, mientras se viraliza una foto de Lula con una frase preocupante “Cristina 2023”. El Partido de los Trabajadores de Brasil, no tiene nada que ver con el FDT que ayer festejaba de manera histérica el triunfo del “Compañero” Lula, si leen un poco van a ver que son como el agua y el aceite.

Aquí hay que aclarar muchas cosas de las dos gestiones de Lula al Frente del pais carioca,

  • Lula ganó las elecciones en segunda vuelta con el 61,27% de los votos, superando al protegido de Henrique Cardoso, José Serra, que logró el 38,72%, y asumió la presidencia el 1 de enero de 2003. En 2006 ganó la reelección también en segunda vuelta, con el 60,83%.

Aquí la primera diferencia, fue un triunfo aplastante sin sospechas de ningún fraude.

  • Se benefició de los altos precios de las materias primas y el gobierno no sólo evitó el default de su deuda, sino que administró un crecimiento sin precedentes del PIB, de la mano del apreciamiento del real y el aumento del empleo.

Acá acabamos de endeudarnos en 100 mil millones de dólares en 4 años. Y la deuda total es de 250 mil millones de dólares

  • La política económica de Lula para acompañar este crecimiento de las exportaciones fue celebrada en ese momento por los mercados: reducir el gasto, pagar la deuda, achicar la burocracia y favorecer a los emprendedores.

Todo lo contrario de lo que pasa en Argentina desde 2019 se ha combatido a la industria, se las vació de insumos y hoy la mayoría están paradas

  • Lula buscó hacer crecer el empleo y los ingresos tributarios, al tiempo que aumentaba el gasto social en educación y salud. Así, los 189 millones de brasileños en ese momento (la cifra asciende a 214 millones en la actualidad) contribuirían al crecimiento con su consumo ampliado.

Acá lo aumentamos y hoy tenemos 50% de pobres, 11 millones de personas bajo la línea de pobreza, 4 millones de niñas, niños, jóvenes y adolescentes en la indigencia.

5) El resultado del auge de las materias primas impactó en las exportaciones: en 2003 Brasil vendía a China bienes por US$ 4.000 millones, y la cifra trepó a US$ 46.000 millones en 2013, según datos del FMI.

 

Esto, sumado a la política económica del gobierno de Lula, dio resultados notables: el PIB nominal a precios corrientes trepó de US$ 510.000 millones en 2002 a US$ 2.210.000 millones en 2010, de acuerdo con datos del Banco Mundial.

 

Mientras que el índice GINI, que mide la desigualdad (donde 0 indica igualdad y 1 desigualdad), se encontraba en 0,58 en 2002 y en 0,53 en 2009, y el desempleo había caído de 10,6% en 2002 a 9,4% en 2009.

Los dos gobiernos de Lula da Silva son también recordados por las medidas para reducir la pobreza, que, sumadas al crecimiento económico del período, tuvieron también buenos resultados.

 

Su programa más recordado es Hambre Cero (Fome Zero), por el cual se hicieron transferencias de dinero y alimentos para asegurar tres comidas diarias a la población más vulnerable.

 

Así, la pobreza medida por el umbral de ingreso diarios de hasta US$ 2,15 (línea internacional de la pobreza) pasó de 11,7% a 6,1% en 2009. Medida según el umbral de US$ 3,65 (línea de pobreza para economías de ingresos medios-bajos), la caída fue de 25% a 15%.

Evidentemente no son lo mismo, lo aplauden, lo reconocen y lo alaban, pero no hacen nada para parecerse, cuando en Brasil durante la Presidencia de Lula todos los índices dieron positivos, en Argentina ya veníamos en picada y en los últimos 4 años, nos estrellamos en la base de la montaña.

Lula sacó de la pobreza a 28 millones de personas durante su mandato, acá los duplicamos, pasamos de 36% a 50 % y nadie dice una palabra.

Si claro que lula es admirable, hizo lo que tenía que hacer, sacar a su pais adelante, abrirlo al mundo y ponerse a la altura de las circunstancias.

Ni siquiera en lo que se refiere a la corrupción se parecen, sus funcionarios y el recibieron sobornos de Odebrecht y terminaron presos, en lo que se conoció como “lava jato”, acá todavía están viendo qué hacer con una vicepresidenta con 12 causas penales, casi todos los funcionarios acusados de enriquecimiento ilícito, y sigue la lista. Lula da Silva fue imputado en 2016 por corrupción y blanqueo de capitales, entre otros cargos, y declarado culpable en 2017. Tras una serie de apelaciones, fue enviado a prisión en 2018 para cumplir una condena de 12 años por corrupción. Pero 19 meses después fue liberado, y en 2021 el Tribunal Supremo anuló sus condenas por defectos procesales y ordenó reabrir los juicios.

En argentina esta cajoneada la Ley de Responsabilidad Penal Empresaria que fue la se utilizó en Brasil para terminar con la corrupción en el poder.

No es lo mismo, no se parecen en nada, y si Lula fue un gran presidente para Brasil, pero no se confundan, no volverá a cometer los errores que hemos cometido los argentinos, no volverá a caer en un soborno y si lo hace quizá se parezca un poco a nuestros gobernantes. Brasil ha decidido que quiere recuperar todos sus derechos civiles, cuidar el medio ambiente, no endeudarse y terminar con la pobreza, el desempleo y el analfabetismo, desarrollar su industria y abrirse al mundo, si lo logra será presidente por 8 años más, sino es así se parecerá un poco más al FDT, pero solo en este punto, en el resto son como el agua y el aceite jamás se podrán mezclar y espero siga siendo asi.

Armando Cabral

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