Análisis: Lo que nunca había dicho dijo Guzmán y la realidad oculta que sale a la luz.

Rio Grande 03/07/2022 La salida del Ministro de Economía estaba más que prevista, el viernes aquí en Tierra del Fuego, cientos de comerciantes y empresario vieron encenderse las luces de alarma ante el anuncio del Banco Central de cerrar las importaciones e imponiendo un súper cepo al dólar.

En las últimas semanas la presión sobre Guzmán se había intensificado tanto de parte de los mercados como del ala kirchnerista del Gobierno. La vicepresidenta Cristina Kirchner denunció en un duro discurso un “festival de importaciones”, al que Economía y el Banco Central reaccionaron el lunes instaurando una suerte de supercepo a las importaciones que exacerbó las presiones sobre el dólar y llevó al riesgo-país por encima los 2.400 puntos básicos, un nivel casi de default.
Este mismo viernes en Rio Grande las casas de importación quitaron todos los precios de los productos en exhibición y suspendieron todas las promociones, algunos incluso nos dijeron que no sabían si abrirían el lunes, el dólar había llegado a 239 $ un pico histórico en medio de una realidad que se trata de ocultar por todos los medios, la pobreza, la precarización laboral, la inflación descontrolada y la emisión de 5 billones de pesos para sostener un estado elefantiásico con un gasto publico desbordado, sin reservas, sin crédito internacional y asociado con paises conducidos por dictaduras como Cuba, Venezuela, Rusia y como si eso fuera poco Irán, el pais denunciado por la voladura de la AMIA detrás del cual se esconde aun el famoso pacto firmado por la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Desde los medios nacionales, sea cual sea este nada de esto se explica claramente y menos lo que se vive en el interior del pais, como aquí, donde pensábamos que la crisis del gas oíl no llegaría, pero llegó, y entonces a la falta de gas oíl se suma la preocupación por el desabastecimiento, porque aun si lo tuviéramos, si no hay en Buenos Aires de donde sale todo lo que se consume en esta provincia que no produce alimentos en gran escala para lograr la tan mentada soberanía alimentaria, nos quedaríamos sin nada.
Tampoco tenemos soberanía económica, ya que el 90% delas obras que se realizan son financiadas por nacion, como también más de 20 mil planes y bolsones comunitarios, algo así como el 20 % de la población, la falta de empatía, de presencia del estado en los problemas de fondo y el rotundo silencio social a la hora de analizar estas cuestiones, como la opinión publica hacen que la brecha entre los que viven del estado y los privados realmente sea imposible de medir.
Hay gente en Tierra del Fuego que la está pasando muy mal, una familia tipo necesita más de 120 mil pesos para vivir y hay empleados, muchos de ellos en negro y la mayoría jóvenes que no llegan a 100 mil pesos, que es lo mismo que 781 dólares mensuales tomando el dólar oficial al cierre del viernes, si tomamos el blue a 239, son 418 dólares mensuales, si, es imposible vivir donde un alquiler cuesta más 50 mil pesos y un kilo de carne roza los 1500 pesos.

En medio de esta situación un presidente y su vice se matan en una interna donde no queda títere con cabeza en lo que ya se ha tomado a nivel nacional como un golpe institucional con derivaciones impensadas como la renuncia del ministro de economía, el Ministro de Industria y Producción y sigue la lista.

Todo apunta a un solo sector como responsable, el de Cristina y Máximo Kirchner. La justicia dejó, en parte de obedecer, las causas salen cada vez más rápido y la desesperación por no terminar privada de libertad y bienes los han llevado a un estado de ansiedad de poder que no mide consecuencias, pero que están a la vista, lo único que ha crecido es la pobreza, el desempleo, la inflación y han disminuido los salarios y el consumo.
El cierre de las importaciones es un tiro en la frente para la industria de Tierra del Fuego, porque no va a poder comprar insumos y esto lo dijo Cristina “hay un festival de importaciones”, quizá no sepa que en Argentina no se fabrican ni los chips para la tarjeta sube, por eso faltan, si no hay un chip para la sube, como puede haberlo para un teléfono celular, un televisor, o cualquier electrodoméstico que tenga alta tecnología.
Si somos sinceros con nosotros mimos debemos ver que no hay salida, que cada medida que se le ordenó tomar al Ministro de Economía iban en contra del crecimiento y no hay argumento válido para convalidar esto, la realidad no permite que miremos para otro lado o continuar desvirtuando las cosas llevándolas al extremo de acusar un gobierno de cuatro años, cuando quienes denuncian lo precedieron por 12 años y lo heredaron ya hace casi 3 años.
Se termina el tiempo, lo adelantamos el pasado viernes en mi micro de economía de la Mañana Líder 104.1 y l deja aun más claro Guzmán en este extracto de su carta de renuncia donde da números más que interesantes que no había mencionado antes en público, ni la brutal realidad argentina al borde del default.
En la economía, siempre hay disyuntivas. Esas disyuntivas se acentúan cuando los instrumentos con los que se cuenta son de menor calidad. En esa Argentina sin crédito,pobre de instrumentos, se implementó un conjunto de políticas de protección de las capacidades económicas y sociales sin precedentes. Las dos políticas de mayor impacto fueron el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), con el que se subsidió hasta el 50% del salario de las y los trabajadores registrados del sector privado, y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que protegió principalmente a los ogares en donde no se percibían ingresos formales vía transferencias de ingreso que alcanzaron a 9 millones de beneficiarios. La impresionante recuperación económica del año 2021, que incluyó un crecimiento del PIB de 10,4%, una fenomenal recuperación de la industria nacional, la creación de más de 1,1 millón de puestos de trabajo (con una reducción de la tasa de desempleo del pico de 13,1% a mediados de 2020 a 7% en el primer trimestre de 2022), un crecimiento de la inversión de 32,9%, una reducción de la tasa de pobreza de casi 5 puntos porcentuales en un año, y notablemente en un mundo en donde la pandemia fue profundamente desigualadora, una reducción de la desigualdad personal de los ingresos (a pesar de que las restricciones sanitarias tuvieron un mayor impacto en
los sectores no registrados de la economía), es en gran medida el resultado de esas políticas – así como de haber destinado los dólares que genera la economía para la reactivación en lugar de destinarlos al pago de deudas públicas externas insostenibles.
Es muy importante notar el crecimiento de la generación de divisas del país. ¿Por qué? Porque si el crecimiento económico no viene acompañado de generación de divisas, terminamos teniendo problemas cambiarios, que redundan en contracciones de la actividad, el empleo y en presiones inflacionarias. Y todo ello genera angustias sociales en lugar de tranquilidad.

En 2019, las exportaciones de bienes del país eran de 65 mil millones de dólares. Hoy ya superan los 80 mil millones de dólares, y se proyectan cercanas a los 90 mil millones de dólares para finales de año. Y esto no es solamente una consecuencia de
aumentos de precios internacionales, sino que se debe también al aumento de los volúmenes exportados. Estos resultados también son en parte el fruto de una política económica que puso a la producción y al trabajo en el eje central.
Y hay un enorme potencial hacia adelante. Su decisión de recuperar primero y fortalecer luego el sistema científico y tecnológico del país es una gran noticia para el futuro, porque implica una mayor construcción de las capacidades que el país necesita para generar conocimiento y saber aplicarlo en la producción. Enfrentamos también una oportunidad histórica para acelerar el desarrollo del sector energético, lo que sería transformacional para nuestros sistemas productivo y laboral, y también para las características de estabilidad de la economía. Argentina tiene con qué construir un gran futuro.

Tenemos los recursos humanos y físicos para ello. A pocos días de asumir, presentamos al Honorable Congreso de la Nación el proyecto de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva que fue el primer paso de muchos más para fortalecer el sistema tributario argentino, dándole mayor progresividad, mejorando su capacidad de generar financiamiento genuino para un Estado presente y alineando la carga tributaria con la necesidad de tener una economía más competitiva, dinámica y con equidad federal.

La reforma del Impuesto sobre los Bienes Personales, un nuevo esquema para el Impuesto a las Ganancias de las Sociedades y la revisión de la estructura de alícuotas de los derechos de exportación son sólo algunos de los hitos de esta importante tarea.
Vuelvo a las deudas insostenibles. En el período 2016-2019 creció la deuda pública denominada en moneda extranjera en 100 mil millones de dólares, lo que incluyó un endeudamiento de 44.500 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, monto récord en la historia de préstamos del organismo – de todos esos endeudamientos tóxicos, aquel con el FMI es el más tóxico de todos. Y además se cometió la barbarie histórica de suspender los pagos de la deuda pública en pesos, aquella denominada en la moneda que emitimos. Trazamos una estrategia integral para abordar todos esos problemas, y pudimos llevarla a cabo de una forma que ha fortalecido a nuestro país, y en
algunos casos ha permitido evitar el daño potencialmente enorme que aquellos endeudamientos externos conllevaban.
Desde el día 1 de gestión trabajamos en reconstruir el mercado de deuda pública en pesos.
El crédito público en la moneda local es un pilar de la construcción de un Estado Nación fuerte. Contar con un instrumento del Estado libre de riesgo le da un ancla a la economía; permite que las necesidades de financiamiento de las políticas públicas no terminen debilitando a la moneda nacional (cuyo fortalecimiento es otro pilar de la construcción de un Estado Nación), y también posibilita el desarrollo de un mercado de capitales local al que las empresas puedan acudir para financiar las inversiones con las que generan más producción, empleo y futuro.

Lo logrado en ese frente es de un gran valor, que hay que cuidar. El fortalecimiento del crédito público en pesos debe ser una política de la Argentina, no solamente de un gobierno.
En el año 2020 comenzamos y concluimos un proceso histórico de reestructuración de la deuda pública en moneda extranjera con nuestros acreedores del sector privado. Cuando alguien presta en un mundo de tasas de interés cero (como era el mundo de entonces, ya no el de ahora) a una tasa de 7% en dólares sabe que está tomando un riesgo.

Si el riesgo de que las cosas no vayan bien se materializa, aparece un gran problema distributivo y de eficiencia productiva. Cuando quien gobierna lo hace en pos del bienestar de su pueblo, debe hacer todo lo posible para que ese riesgo no lo termine pagando el propio pueblo en la forma de ajustes draconianos que generan exclusión, desempleo, desinversión en salud, educación, infraestructura, ciencia, y así un país con un peor futuro, a expensas de mantener retornos financieros insostenibles para quien en parte tomó una apuesta. Los intereses en juego eran muy grandes.

Los poderes que eran parte de esta disputa eran grandes. Y nosotros jugamos fuerte de verdad, con acciones concretas, la gran mayoría invisibles para el público por las características del problema a resolver, más que con retóricas inconducentes. Construyendo un sentido común en el mundo y en el país que fortaleciese nuestra capacidad de acción. Y cuidando cada palabra, siempre con la responsabilidad de actuar en pos del objetivo de hacerle bien a nuestro país. Se logró un acuerdo que tuvo características destacables.
Primero, un alivio de pagos de alrededor de 35 mil millones de dólares en una década, bajando la tasa de interés promedio desde aproximadamente 7% a aproximadamente 3% en dólares. Segundo, se le dio un tratamiento equitativo a los títulos públicos emitidos bajo legislación extranjera y legislación argentina, cuidando así a lo nuestro, sentando un precedente muy valioso para el desarrollo de un mercado de capitales regido bajo legislación argentina.

Tercero, la tasa de consentimiento en el proceso de canje de deuda superó el 99%, y le permitió a la Argentina poder resolver un asunto tan complejo sin enfrentar litigios, lo que implica mayor certidumbre para el país. Cuarto, el Congreso de la Nación fue parte de la resolución de esta crisis, tanto durante el proceso de negociación y reestructuración, con la aprobación por casi unanimidad de dos leyes clave para llevarlos a cabo, como posteriormente, vía la aprobación de la ley de Fortalecimiento de la Sosteniblidad de la Deuda Pública en moneda extranjera, que implica que en el futuro todo endeudamiento público en la forma de títulos en moneda extranjera bajo ley extranjera o con el FMI deberá ser aprobado por el Parlamento.

Y así fue que en la Argentina de los últimos años hubo más inversión en salud, en conocimiento e infraestructura pública, y el país creció generando trabajo.
Más recientemente, ya en 2022, se llegó a un acuerdo con el FMI para poder refinanciar la deuda con el organismo tomada en 2018-2019. El acuerdo también tuvo características absolutamente excepcionales a la luz de la historia entre nuestra República y aquel organismo históricamente dominado por el poderoso establishment financiero internacional.
Como la única forma de poder refinanciar la deuda con el FMI es con un acuerdo de programa y como Argentina no tiene los dólares para pagar la semejante deuda, tuvimos que negociar un programa de políticas económicas para evitar caer en default y desestabilizar a la economía argentina. Si había default, iba a haber menos financiamiento para la Argentina, e iban a escasear más las divisas.

Y cuando en la Argentina hay menos divisas, se puede producir menos, hay menos empleo y más inflación. Es decir, hay ajuste.
El gran mérito del acuerdo es haber evitado cualquier ajuste, ya sea por quita de derechos a las y los trabajadores y a las y los jubilados, o por el achicamiento de la inversión pública— que por el contrario se continúa expandiendo, contribuyendo a un presente y a un futuro más fuertes.
Hay mucho trabajo invisible detrás de esos logros, que involucran a equipos que pusieron sus capacidades políticas, humanas, técnicas así como todo su esfuerzo y compromiso al servicio de la Patria.
Por la nueva legislación que nuestro propio gobierno había propuesto, por primera vez en la historia un acuerdo con el FMI tuvo que ser sometido a la consideración del Congreso de la Nación para su aprobación, que finalmente ocurrió con 80% de votos afirmativos. Más allá de las incertidumbres que generaron las divisiones en el Congreso, este proceso constituyó un paso histórico hacia adelante para nuestra República.

Armando Cabral

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