Indigentes abandonados a su suerte.

Rio Grande 06/09/2021.- El problema de los indigentes que pernoctan en la guardia del Hospital Regional Rio Grande no es nuevo, desde hace décadas esto viene ocurriendo y como pudo observar este medio seguirá así, porque para esta gente la inclusión, la contención, la empatía y la ayuda del estado no existe, sino no estarían ahí. El reclamo de los trabajadores de la salud y las condiciones de trabajo, las insólitas respuestas en las clínicas privadas ante un caso sin diagnóstico y en medio de una pandemia.

Lo que ocurrió en la noche del sábado fue muy curioso, entramos a la guardia por un problema de salud de un familiar directo y nos enviaron a la enfermería, para eso hay que recorrer todo el pasillo de la guardia, y fue donde nos encontramos con tres indigentes durmiendo sobre bancos, el tercero estaba semi desnudo tirado en el piso.

El olor era nauseabundo y quizá por ese motivo estaban todas las ventanas y puertas abiertas, pero nadie prestaba atención a la escena.

Como es obvio tomé mi teléfono y subí el siguiente mensaje a mi perfil, “La guardia del hospital es un depósito de indigentes abandonados a su suerte, durmiendo en el piso, algunos semi desnudos, donde está la inclusión, la contención, el cuidado y la empatía, aquí se terminan los discursos”.

10 minutos después del mensaje aparecieron 3 personas distribuyendo viandas, no tenían identificaciones a la vista y de reojo miraban para todos lados tratando de encontrar a quien había hecho público ese. Obviamente no lo encontraron, unos minutos después llegó la policía para sacar del lugar al hombre que estaba tirado en el piso semi desnudo y cubierto de su propio excremento, salieron con él trataban de llevárselo, pero la persona se negó así que finalmente lo vistieron fuera de la guardia, y lo regresaron a su lugar con una vianda de comida.

Sé que muchos dirán no quieren ir a ningún otro lugar, están ahí por decisión propia, pero aquí entran en juego otras cuestiones, salud mental, Desarrollo Social, Ministerio de Salud y por sobre todo la empatía humana de cualquier persona que sabe que esto es responsabilidad del estado, ya que evidentemente no tienen una familia a quien recurrir.

Estas tres personas no solo deberían generar mucha vergüenza en una provincia donde un juez del Superior Tribunal de Justicia cobra 1.500.000 pesos, un vocal del Tribunal de Cuentas, un millón cien mil pesos y en el otro extremo estas personas, que no son las únicas, dependiendo de que alguien suba un posteo en una red social para que alguien se acuerde que existen. Porque quien debe hacerlo está en campaña tratando de armar otro relato para ¿vivir mejor?, ¿para tener un mejor futuro?, ¿Por qué hay oportunidades para todos?, ¿Por qué esta es una tierra bendecida por Dios?, nada de eso le ha pasado a esta gente y a muchos más que como ellos están absolutamente abandonados a su suerte.

Paralelamente destacar el trabajo a destajo del personal de salud que en horario de 22 hs del sábado y hasta las 02:00 hs del domingo atendieron más de 60 personas, y mientras reclaman mejores sueldos, porque lo que cobran es menos que lo de muchos trabajadores de otras áreas y ellos lo explican en los panfletos que hay pegados por todo el hospital. Pero después de ser declarados esenciales por la Jueza Laboral Miriam Cristiano, no pueden siquiera hacer un paro para reclamar, la justicia también tiene su responsabilidad en esto y no quiero entrar en detalles ahora sobre quienes impulsaron esta miserable decisión.

No vimos nadie que desinfecte ningún lugar por los que pasamos, desde la guardia hasta el laboratorio, no hay papel higiénico en los baños, no hay alcohol de ningún tipo, solo dos médicos en la guardia, y si no me equivoco 5 enfermeros, dos camilleros, mientras la cola de pacientes esperando se acrecentaba cada vez más. Mujeres con bebes en brazos, hombres accidentados, suturas, una señora que ingresó gritando de dolor, un verdadero pandemónium en medio de una pandemia.

No puedo dejar de mencionar que antes de esto pasamos por el Santoro Fueguino, UOM, y allí un administrativo nos dijo que “en la guardia solo se atendían casos de urgencia”, sin saber que era lo que tenía la persona que estaba acompañando, cundo le insisto sobre porque no la atendían me respondió “solo casos de vida o muerte”, nos quedamos mirando sin saber que decir. Un desquicio absoluto. Después del diagnóstico del administrativo pasamos por el CEMEP, cuando le dimos el carnet de la obra social OSECAC, otro administrativo nos dijo que estaba suspendida, eso fue todo, así fue como terminamos en el hospital, donde se le hizo una placa, análisis completos y se le recetaron varios medicamentos para calmar su estado de salud.

Como verán enfermarse en Rio Grande puede ser un grave problema y mucho más grave aún si uno no tiene una obra social que no esté suspendida por lo que si no estuviera el hospital no sabemos cuál hubiera sido el resultado de todo esto.

Nunca se me ocurriría ponerle valor al trabajo de nadie, pero si algo me quedó claro es que los trabajadores de la salud no solo merecen un salario acorde al trabajo que realizan, sino mejores condiciones de trabajo, más insumos y más profesionales.

Ahora que están todos en campaña podrían, por ejemplo, pasar una noche en la guardia así se enteran de todo esto y de paso avisarle a la policía que se encargue de lo que se tiene que encargar y no de buscar a ver quién denuncia estas falencias. El señor que estaba tirado en el piso, no es un asunto de la policía, es un asunto de Desarrollo Social, un área que no tiene Ministro, y de Salud Mental, que no es política y que, por lo visto, este tema no lo ha podido solucionar desde hace décadas. Estas personas no deben estar ahí, no porque generen malestar o vergüenza, no deben estar ahí porque para eso pagamos impuestos, y más impuestos para que el estado este presente los cuide, los contenga y los saque de esa situación terminal en la que se encuentran, la gente pasa por al lado de ellos y mira para otro lado, sigue con su vida, es necesario que el estado no haga lo mismo.  Es evidente que algunos deberían salir de su estado de bienestar y ver la realidad de la calle para darse cuenta de lo grave que es, pero desde arriba de una 4×4 con vidrios polarizados y 400 mil pesos de sueldo como mínimo esta visión puede ser un poco borrosa.

Armando Cabral

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