¿Es momento de golpear la mesa o poner las barbas en remojo?

Rio Grande 13/09/2021.- Todos tenemos momentos de tensión, de bronca, y hasta de violencia cuando las cosas nos salen mal, es una reacción lógica en el 99 % de los humanos, pero algunos no deberían tener este tipo de actitudes, menos aun cuando tienen una responsabilidad institucional. Esta actitud durante los últimos dos años, llevo al oficialismo a una derrota electoral en todo el pais que los inteligentes tomaran como una señal de cambios que habrá y los necios como un ataque a la democracia o redoblaran la apuesta haciendo exactamente lo contrario de lo que deben.

Los caprichos, personalismos, el dedito acusador, la búsqueda implacable de enemigos en todos los ámbitos, la justificación de los errores o contradicciones no deberían ser aceptadas cuando vienen de alguien que representa a un pueblo y ha sido legítimamente elegido para ejercer ese cargo.

Sin embargo, en Argentina venimos lidiando desde hace más de 20 años con este tipo de actitudes que sumados a los magros resultados de quienes nos han gobernado, hacen que la gente llegue a un nivel de hartazgo que hoy por hoy se hace lisa y llanamente insoportable.

El “hago lo que se me antoja” empieza a hacer sentir el malestar en todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes, hasta los más ricos, hoy viven la misma situación. La intromisión permanente de dirigentes que creen que la Constitución Nacional es un libro más y se interpreta libremente. Un libro donde según quien lo tenga es sus manos da derechos a unos y se los quita a los otros, o, dicho de otra forma, permite privilegios a los gobernantes y sus amigos, sean estos empresarios, jueces, medios o los esclavos del voto hoy sumergidos en la pobreza y convertidos en botín de guerra de todas las fuerzas políticas.

La credibilidad ha desaparecido, la trasparencia también por eso, en los medios de comunicación no se leen las informaciones que tiene que ver con quienes gobiernan, mientras que los temas como, la violencia de género, femicidio, análisis económicos, inseguridad, salud o educación captan la atención de los lectores y los números se disparan cada vez más.

Nos pasa a quienes hoy llevamos adelante un portal de noticias y uno de turismo. La atención está centrada en las fotografías de lugares turísticos y la diferencia es abismal. El turismo se lee el triple de lo que un acto político, un dirigente en campaña, o un zoom sobre un candidato.

Todo esto no es casual, como decimos siempre, todo tiene que ver con todo, y la actitud de redoblar el enfrentamiento con todo aquel que se atreva a disentir, culpar a la prensa de acciones probadas y que se encuentran en la justicia, no hace más que enrarecer mayormente el clima que ya está lo suficientemente enrarecido como para cargarle más las tintas.

El dedo acusador y los golpes de puño sobre la mesa, o el calificativo de imbéciles para muchos que se manifiestan en discordancia con el poder de turno es causal de un ataque masivo en redes, medios adictos o en el peor de los casos el más absoluto silencio ante una realidad que ha superado todas las expectativas en cuanto a lo negativo de los datos de los últimos meses.

Pero también se debe entender que nada se soluciona con gritos o un tono altisonante, lo que hay que hacer es acogerse a un plan, mostrar ese plan, dejar de generar un aumento sostenido del gasto público, como se hizo la semana pasada que creció en 96 mil millones de pesos más para ayuda social lo que obviamente sale de los impuestos que ya son demasiados y van a aumentar después de las elecciones a partir del acuerdo con el FMI que pretende una mayor carga fiscal para poder cobrar sus obligaciones.

Sin duda es hora de poner las barbas en remojo, en pleno periodo electoral y aun cuando se pidan disculpas permanentemente por los actos erróneos, o se done parte del sueldo por un periodo determinado, la salud y la educación han sido dejadas de lado, la cantidad de fallecidos en pandemia y las quejas de familiares de las victimas están en todos lados, en todo el pais, como el silencio ante la designación de funcionarios iraquíes que tuvieron que ver con la explosión de la AMIA, las relaciones con China un régimen extremo y que no le gusta a nadie, el silencio ante las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, o Cuba, sobre lo que tampoco hubo expresiones de repudio por parte del gobierno, esto pone a los argentinos en un lugar que nos deja fuera del mundo. Y esto manifestado así también es óbice para que me caigan sobre la cabeza, los locales, con expresiones de tan mal gusto que ni siquiera dan ganas de responderles porque generan vergüenza ajena.

Todo esto hay que superarlo, esta grieta que se genera de un lado no es una actitud muy democrática, el silencio tampoco y los gritos mucho menos. Que haya adictos al gobierno que propongan una revolución armada como Raúl Rizo realmente es temerario, un infeliz con micrófono con la lengua más rápida que el cerebro para decir cosas sin quiera pensar en todo lo que hemos pasado para llegar a esta democracia que se están encargando de desmerecer de una manera desvergonzada.

No puede ser que los incluidos sean lo que ellos elijen, los impunes los que ellos elijen, los presos lo que ellos elijen, los que pueden hablar según quien ellos quieran, los que pueden adoctrinar en un aula y ser justificados, aunque ese adoctrinamiento sea al filo del golpe, con gritos e insultos a un alumno que solo pregunta, una humillación pública que funcionarios del gobierno provincial salieron a justificar en sus redes sociales.

Todo esto no está funcionando, la gente no lo quiere más, los trabajadores no lo quieren más, las pymes, los monotributistas, los autónomos, los emprendedores, cada vez ganan menos y las cosas cuestan cada vez más. Los impuestos son impagables, las tarjetas de crédito igual, la salud privada aumentó 6 veces en un año, la educación privada lo mismo, el colectivo, los combustibles 7 veces, la clase media prácticamente ha desaparecido y hoy tenemos un millón y medio más de pobres. Estos son quienes ya no pueden pagar un alquiler, debieron dejar sus casas, vender sus autos, y conseguir dos empleos, si los consiguen, para poder subsistir, no para poder ahorrar, para sobrevivir mientras la clase política debate estupideces y cobra ciento de miles de pesos, por hacer nada.

No poder responder preguntas básicas, como cuál es el costo del plan de obra pública, donde están las certificaciones de obra, cuantos empleados públicos hay en el pais, cual es el gasto público, la carga fiscal, porque no se cumplen las leyes de salud, todo es un misterio, es inexplicable, es sospechoso, es incómodo.

En este marco, ¿Se puede seguir gritando y apuntando con el dedo, o en el otro extremo hacer un patético silencio ante la realidad que han generado?, seguramente que no, hay que bajarse del pedestal y ver por lo que está pasando el pueblo de este pais, analizar, planificar, barajar y dar de nuevo, porque las señales son el mensaje de la realidad. Los que los apoyaron en su momento hoy están haciendo movilizaciones en todo el pais, incluso aquí porque los salarios son una miseria.

Son todos lo mismo, fueron socios hasta que se acabó la plata, los integrantes del Tribunal de Cuentas de esta provincia, superaron el millón cien mil pesos de salario y los jueces del Superior Tribunal de Cuentas, el millón quinientos mil pesos, mientras un empleado del sector privado en el mejor de los casos puede llegar a 70 mil, cuando la canasta básica en Tierra del Fuego es de 100 mil pesos.

¿Se puede seguir en silencio, o se puede seguir gritando y tratando de imbéciles a quienes reclaman?, no ya no se puede y el tiempo corre, se acaba irremediablemente. Escuchen la voz del pueblo, no la de los genuflexos que todos los días les palmean la espalda para seguir viviendo a costilla de los demás, escuchen a quienes quieren saber, no a los que les dejan decir lo que nadie cree, escuchen a los adolescentes que tienen mucho para decir, a las mujeres que tienen mucho para aportar, a las mujeres comprometidas, a las luchadoras, a las emprendedoras, a las trabajadoras, sean humildes, asuman sus responsabilidades, no son ni más ni menos que empleados del estado y el estado somos nosotros. Son servidores públicos honren ese cargo porque se les paga con el esfuerzo de millones de argentinos que trabajan todos los días. Y esa condición hace que no se les permita levantar el dedito acusador y mucho menos actuar violentamente cuando no tienen respuestas de gestión.

Esto no es el diario del lunes, esto es el resultado de una realidad tremenda, que un ministro ni siquiera se digne a responder un mensaje de texto, que un infeliz que conduce un noticiero cuestione el trabajo de portales cuando siempre ha vivido del estado, que nadie responda un teléfono, que las respuestas estén vacías de contenido, que crean que son imprescindibles cuando el cementerio demuestra lo contrario, habla muy mal de aquellos que tienen este tipo de actitudes y no demuestran ninguna aptitud, como que una funcionaria tenga un programa de televisión, en el canal del estado y en ese programa reporteé al candidato a diputado del gobierno para el cual trabajan ambos, es realmente impresionante. Alguien debe haber creído que esto iba a seguir así, alguien supuso que este pueblo había perdido sui dignidad y que se le podía comprar el voto con un plan, un bolsón de comida y que así los iban a tener hasta el 2023 donde creen que van a volver a ganar, alguien pensó muy mal, organizó una conferencia de prensa para anunciar no sé qué cosa, pero tuvo que suspenderla para evitar otro papelón. Aun así, hay funcionarios que redoblan la apuesta y en la mañana de hoy posteaban en Facebook cosas como “no crean que nos ganó el PRO, es la UCR agrandada”, es tan enfermizo y psicótico que da pena, y esta es la suma de todo lo que nos trajo hasta aquí y los llevo a ellos a este resultado, escribimos muchas columnas sobre esto, pero decidieron no escuchar a nadie, tomar todo como personal y así fue como creyeron que estaban parados en la cima del Monte Olivia y anoche vieron que estaban parados en el cordón de la vereda, de todas maneras no importa lo que digamos  los que hace muchos años trabajamos en esto, ellos escuchan a quienes les soban el lomo, se arrastran hasta perder la dignidad o les chupan las medias hasta que les quedan lo hilos colgando de su boca, a esos sí, bueno sigan por ese camino que el resultado me evita mayores comentarios.

Hagan una autocritica de una santísima vez, mírense al espejo háganse y hágannos ese favor.

Armando Cabral

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