Perdiendo el control.

Juev 10/09/2020.- En la tarde de ayer el Presidente de la Nación participó de un acto, no importa donde, ni porque, lo que sí importa es la forma en que se comportó en el mismo, los gritos, las palabras inentendibles, el temblequeo en la voz, la pérdida de control.

Nadie me conto esto, lo vi, y no me había pasado antes de repetir el video tantas veces como fuera necesario para poner atención a cada expresión corporal, el gesto tenso, el puño cerrado, la voz temblorosa, el grito de compañeros, corregido inmediatamente por el de argentinos y argentinas o al revés y la sensación de un desborde que dejó de ser sensación ni bien comenzó a gritar casi desaforadamente contra la policía bonaerense y a buscar un enemigo, hay cargarle el desgaste de su imagen, su agotamiento, su falta de iniciativa y la caída imparable de su imagen pública  en los últimos dos meses.

Durante los cuatro años del gobierno anterior, todos sabemos cuántas marchas, reclamos, escraches y demás se llevaron a cabo, cuantas veces se destruyó por completo la Plaza de Mayo con miles de razones por una economía destruida, y un país endeudado.

Pero entrar en pánico por una marcha de policías, eso no lo esperaba nadie, que inmediatamente los gobernadores de las provincias más perjudicadas desde todo punto de vista tuvieran que salir a apoyar al presidente, del tipo “salvemos la democracia y la vida”, “todos somos el otro”, “no volvamos a épocas oscuras” y algunos aún más aterrorizantes, realmente nos dejó ante el mundo como un país en medio de una guerra civil o en la previa de un autogolpe. Es cierto que al Presidente le están socavando los cimientos de su gestión los mismos que dicen acompañarlo, de hecho, el Ministro de Salud de la Nación, es uno de los que dijo “a nosotros no nos queda mucho más por hacer”, como arréglense como puedan, la Ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación Argentina, María Eugenia Bielsa, salió a decir que la toma de tierras era ilegal cuando ya se habían usurpado 4200 hectáreas solo en la provincia de Buenos Aires, sin contar los conflictos en la Patagonia, y en lugares turísticos con El Bolsón, Villa Mascardi y otros lugares donde llamó poderosamente la atención la organización y la rapidez con que se las usurpó.

Una cámara federal después de mucho revuelo publico decidió que todas esas tierras en la provincia de Buenos Aires deben ser devueltas, esto solo en la última semana, hoy sumó un nuevo problema la quita de un punto de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, lo que es el equivalente a 35.000 millones de pesos que según señalaron desde casa rosada se destinaran a pagar los salarios de la policía provincial.

Su postura contra los porteños es conocida y lo ha hecho público “me avergüenza la opulencia de CABA y la pobreza del conurbano” y la quita de coparticipación la venía anunciando desde enero, la idea es clara destruir al único oponente que tiene dos puntos menos de imagen positiva que el presidente, la reforma de la justicia, la liberación de Lázaro Báez, las declaraciones del Máximo Kirchner, las revolucionarias propuestas del delfín del papa Francisco, Juan Grabois, todo tira para atrás, retrasa, todo es enfrentamiento y cero diálogo, el aumento del gasto público, la emisión descontrolada, la pandemia incontrolable, el éxodo de 25.000 empresas argentinas a Uruguay, los cruces con Brasil por la exportación de autos que el país carioca no quiere firmar por el momento, el aumento permanente de impuestos, y el vaciamiento del banco central en su mínimo histórico respecto a las reservas no dejan avizorar un futuro predecible en el corto plazo, ni en el mediano o largo, no hay certezas, no hay explicaciones  sobre estas actitudes de redoblar la apuesta permanentemente o avanzar y retroceder en decisiones clave, como la expropiación de Vicentin o la casi salida del MERCOSUR al que después debió volver.

El presidente está perdiendo el control, sus decisiones no son sus decisiones y el país se tambalea en medio de la peor crisis de su historia sin que nadie del arco político nacional o regional salga siquiera a sugerir una idea, un apoyo o un acto de solidaridad para con este país, hoy superado en casi todos los aspectos, por Chile, Uruguay, Perú o Paraguay.

Argentina no se levantará solo con discursos altisonantes, ni con operetas golpistas generadas desde su mismo entorno, tampoco imponiendo o recurriendo a Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), una vez por semana que además son aprobados solo por el oficialismo, cerrándole el micrófono a la oposición en ambas Cámaras del Congreso, particularmente en el senado.

Finalmente, y en un fallo que hoy todo el mundo replica en las redes, confirmando que cuando grita no se escucha, el presidente sostuvo que “cargamos con una dura herencia desde el 2010”, periodo en que gobernó su vicepresidenta y para lo que no hubo corrección, no puede haberla porque es la realidad, es la verdad, su carga no es de los últimos 4 años, sino de los últimos 16 años y eso le hace perder el control, el eje y sobre todo la credibilidad, no decir esto también seria negar la realidad y no nos lo podemos permitir.

Armando Cabral

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