El empresario mendocino Enrique Pescarmona es uno de los arrepentidos en la causa de los cuadernos de la coima de la obra pública, o más conocida como “cuadernos K”. En sus declaraciones ante la Justicia explicó por qué su empresa casi quiebra. “Me arrepiento de haberle pagado coimas a esos hijos de puta”, habría declarado desbordado de bronca el empresario.
Según publica Clarín, el empresario mendocino aceptó que pagó sobornos a ex funcionarios y describió la forma en que lo hizo. Habría sido el propio ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quien le exigió que le traspase de un modo no especificado acciones de Industrias Metalúrgica Pescarmona SA (Impsa)para poder así empezar a ganar licitaciones de obras públicas. Ante sus palabras, los investigadores ahondarán en datos más precisos.
Pescarmona aseguró que se vio obligado a pagar coimas, entre otras variables, porque la Presidencia de Venezuela le frenó “durante trescientos días” los pagos para poder construir la central hidroeléctrica Macagua I. Habría confesado que entregó dinero al número dos de De Vido, el recaudador Roberto Baratta, quien habría pasado a buscar los bolsos por su propia casa, porque desde el Ministerio de Planificación le dijeron que solo a través de una gestión desde Buenos Aires volvería a fluir el dinero en Caracas.
Pescarmona sostuvo además que mantuvo al menos dos reuniones con el ex ministro Julio De Vido. En una de ellas, el funcionario lo habría presionado para quedarse con parte de Impsa. Un pariente del mendocino, que se encontraba en el lugar habría sido el encargado de frenar a De Vido.
Impsa y Pescarmona, son un emblema de la industria nacional: gigantes en un mercado que les fue vedado durante años.
Pescarmona declaró ante la Justicia por motivación propia, pero también por consecuencia de los infortunios judiciales que pasaba su amigo Francisco Valenti. Días despues Valenti quedó libre y habló como “imputado colaborador”.
