Es el principal argumento en el que convergen los especialistas consultados por Infobae: todos consideraron que comprar un vehículo en el país es pagar por su gravamen impositivo. Alrededor del 55% del precio final de un auto son impuestos, un porcentaje que encolumna a la industria nacional como la más costosa para fabricar un modelo de auto autóctono.
El cero kilómetro más económico del país oscila entre los USD 12 mil y sólo quedan siete ofertas del mercado local por debajo de los 200 mil pesos -USD 13.600-. Argentina es el país latinoamericano con las autos más caros: en México apenas superan los USD 5 mil, en Chile rondan los USD 8 mil y en Brasil se aproximan a los USD 10 mil. En estudios realizados recientemente, Argentina y Ecuador encabezan la lista de los mercados más caros de la región para comprar vehículos de los cuatro segmentos de precios. En promedio, el mercado argentino ofrece un auto genérico a más de USD 32 mil, Ecuador lo taza en en USD 29 mil, y en México ese evaluación se reduce a apenas USD 14 mil, estableciendo una variación existente entre los precios promedio de Argentina y México de 116,55%.
¿Por qué? Porque «en una concesionaria comprás más impuestos que autos«, respondió Diego Giacominni, director de la consultora Economía y Regiones, ante la consulta de Infobae. Encuadró, a la vez, a la industria automotriz nacional con un ejemplo paradigmático que acosa a toda la economía argentina. «Es una industria con mano de obra intensiva que eroga una carga tributaria formal mucho más alta que en países competidores», detalló. Y atribuyó el valor de «excusa» a la industria nacional que establece los impuestos como una defensa de su producción.
Argentina es el mercado de la región latinoamericana con las autos más caros.
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