Problema de alimentación

Sab 01/06/13 12:04 hs.-Es curioso saber que esta generación de chicos, por el tipo de comida industrial y el sedentarismo, se expone a tener sobrepeso en el futuro

El diálogo se desarrolla en el consultorio de un pediatra.
–Aquí vengo con su paciente, doctor. Necesito que me ayude a resolver el tema de siempre, usted ya sabe: la alimentación. Desde la última consulta, no pudimos hacer ningún cambio, y no sabemos cómo actuar.
–Vayamos al principio. ¿Cuándo se instaló el problema?
–Bueno, yo creo que estuvo siempre, pero fue muy notorio después de dejar el pecho; justo cuando usted sugirió las primeras papillas de frutas y verduras.
–¿Y sigue así, después de todos estos años?
–Sí, yo diría que cada vez peor. Por eso estamos acá. La casa se ha transformado en un campo de batalla. Lo que deberían ser momentos de reunión familiar (los almuerzos, meriendas o cenas) son situaciones tensas, terribles, en las que terminamos todos peleados. No quiero seguir así porque, como me dice un amigo, “se deterioran los vínculos”.
–¿Con todos los alimentos es igual?
–¡Sí! Prácticamente con todos… quizá un poco menos con los dulces, pero los enfrentamientos más fuertes son por la leche o las verduras. Cuanto más se insiste, menos ganas de comer. Las amenazas no funcionan. Y los premios, tampoco.
–Estoy revisando la historia clínica: veo que el crecimiento fue siempre normal; peso y altura, perfectos… no hubo enfermedades importantes… y en los últimos cinco años no figuran antibióticos. ¡Casi un récord! Según esto, no hay razón para preocuparse…
–Es verdad, lo entiendo, pero los choques se producen a diario, y no encontramos paz. ¿No cree necesario hacer análisis o radiografías? Hay tantos estudios nuevos… Tal vez con otros datos usted pueda descubrir el origen del problema y aliviarnos de esto, que produce mucha angustia. A veces intento hablar con el resto de la familia, pero no consigo apoyo. Dicen que la falla estuvo en la educación, que en otras familias ocurre lo mismo, que tenga paciencia… pero, ¿la verdad? No doy más.
–Podríamos hacer alguna interconsulta… eso ayudaría.
–¿Usted dice con un psicólogo o psiquiatra? ¡Me parece perfecto! Conozco familias con el mismo problema que lo resolvieron así.
–En realidad, pensaba pedir la opinión de un experto en nutrición.
–No, doc, perdón, pero ya pasamos por esa experiencia. Consultamos con una licenciada excelente, que nos orientó en las comidas, pero lo principal no se modificó; el conflicto siguió igual.
–Tengo otras preguntas: ¿cómo reacciona en otros sitios, es decir, en casas de amigos o en restaurantes o pizzerías?
–¡Igual! No hay diferencias. Yo pensé que, a la vista de otras personas, la conducta sería distinta, pero no. Al contrario, parece que lo hiciera a propósito.
–Es curioso saber que esta generación de chicos, por el tipo de comida industrial y el sedentarismo en aumento, se expone a tener sobrepeso en el futuro.
–Y entonces, ¿qué podemos hacer, doc?
–Creo que lo que me contaste es suficiente; no queda otra opción que estudiar en profundidad a tu madre. Voy a pedirle una serie de estudios y además haremos contacto con otros especialistas. Estos problemas se deben abordar formando un equipo profesional.
–¡Gracias! Yo sabía que podía contar con usted. Por eso le traje a mi mamá. Ya tengo 12 años y no deja de atormentarme con la comida. ¿Usted cree que saldremos de esto?
–Estoy seguro, ya he tenido otros padres así. Cuando tengan los resultados, nos volvemos a reunir. Te pido que tengas confianza y, sobre todo, paciencia, que al final todo va a salir bien.

Fuente:lavoz.com.ar

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