La vigencia de la vida democrática se vincula a la calidad de sus instituciones y a las relaciones entre las misma. La negociación, la participación y el consenso constituyen las rutinas sociales a través de las cuales se expresa la convivencia de la comunidad.
Negociar supone respetar al otro, asumir el cuidado que exige preservar el capital social de la Provincia. No implica avasallarlo, reemplazarlo, ocupar su lugar. El poder público de la Provincia tiene obligaciones con todos los sectores de la Provincia; sin duda con la educación; pero también con la salud, con la seguridad, con la producción, con la preservación del ambiente, con la vida cultural y con muchos más. Ningún sector tiene el derecho de arrogarse la totalidad del poder ciudadano y suspender la vida pública de la Provincia.
Es necesario volver a la mesa de negociación. Existen ya un buen número de acuerdos que facilitan el diálogo. El gobierno nacional ha definido un marco. Como siempre la Universidad Nacional de Tierra del Fuego está dispuesta a responder a las demandas de los actores sociales. La sociedad espera un gesto de buena voluntad de las partes.
